Veamos, para mí no tiene nada que ver ser clasista con ser intolerante. El clasismo, como su propio nombre indica, es un problema social derivado de la conciencia de clase y, por lo tanto, entronca directamente con las diferentes maneras de comprender la organización social en función de la ideología política. Pero al margen de ello, considero también que todos tenemos algo de clasista dentro de nosotros en mayor o menor medida, precisamente como consecuencia de ello.
Mientras que la xenofobia como tal es un concepto ambiguo, ya que se puede definir tanto como rechazo a los extranjeros como también como el miedo a las personas de origen extranjero, y como usted comprenderá, no es lo mismo rechazar que sentir temor hacia algo o alguien, que es lo que en esencia caracteriza a cualquier tipo de fobia.
¿Si una persona siente rechazo hacia los extranjeros, o desconfianza, o simplemente miedo, le parece a usted que eso es equiparable al hecho de odiarlos?
Yo no repruebo a los extranjeros, pero sí siento un profundo rechazo a la llegada masiva de forasteros porque precisamente son extranjeros, y temo que eso repercuta negativamente en el país en el que vivo a todos los niveles.
Usted podrá compartir conmigo dicho rechazo y temor o no, pero eso no le convierte ni en mejor ni en peor persona que yo.
Otra cosa bien distinta es el racismo, por las connotaciones que supone, ya que puede dar lugar efectivamente al concepto de supremacía racial, y yo por tanto no me considero intolerante, ya que considero que ningún ser humano es superior o inferior a otro por cuestiones de tipo racial, o al menos no debe ser tratado de manera discriminatoria por ello.
Es decir, no me considero intolerante, pero sí tengo una postura crítica con la inmi gración masiva.
Pero para terminar con el tema, cuando hablo del racismo y la xenofobia como consecuencia y no como causa de un problema, lo digo porque si fuera al contrario, los supuestos niveles de racismo y xenofobia deberían ser totalmente independientes del número de personas de otras razas o de origen extranjero que hubiese en nuestro país, lo cual evidentemente no es así. La gente no reacciona por norma general igual ante aquel que pertenece a otro grupo étnico, o ante el extranjero, cuando percibe su presencia como un hecho no invasivo, que cuando sí.
Y la historia lo viene a demostrar: cuando se produce un auge del racismo o de la xenofobia, no es porque ya existiera antes, sino a consecuencia de.
Porque obviamente, nunca puede ser lo mismo sentir rechazo ante una persona de otra raza sin haber visto nunca a una, que viéndolas todos los días, o sentir rechazo hacia un extranjero viviendo en algún pueblo de la España profunda, que en algún barrio de una gran ciudad con mucha presencia de ellos.
¿Le parece a usted que la turismofobia es una causa o una consecuencia? Pues eso.
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