Dos danas, dos coches perdidos y un garaje que se inunda igual
Perder el coche dos veces en el mismo garaje no es mala suerte: es un problema que nadie ha resuelto. En una zona golpeada por las inundaciones, un propietario ha perdido dos vehículos en el mismo aparcamiento comunitario: un Tucson primero y un Tesla después. Entre uno y otro, la comunidad hizo obras en el garaje para que el agua no volviera a entrar. El agua volvió a entrar. Según su versión, se perdieron todos los coches del aparcamiento.
¿Se avisó con antelación de la nueva tromba de agua?
Hubo avisos, y esa es exactamente la parte discutida. Los relatos coinciden en que el agua llegó a última hora de la tarde, que se suspendió toda la actividad docente y que un partido del Levante se aplazó. A partir de ahí las versiones se separan: hay quien sostiene que los avisos llegaron cuando el agua ya había caído, y hay quien responde que el riesgo de tormentas fuertes llevaba días anunciándose y que la alerta era conocida incluso a cientos de kilómetros de la zona.
¿Por qué se inunda un garaje que ya se había reparado?
Porque reparar no es lo mismo que rediseñar. El caso descrito es un aparcamiento comunitario que pasó por obras después del primer siniestro y que ha vuelto a llenarse de agua, con un coche eléctrico y su punto de recarga dentro. En paralelo circulan vídeos de calles anegadas con el agua a la altura de la cintura. Reaparece entonces una idea vieja: aparcar en alto, con rampas, en lugar de bajo rasante.
Lo que se cobra cuando el coche se pierde en una inundación
El primer siniestro pasó por el Consorcio de Compensación de Seguros, que indemnizó al propietario. La cuantía, según su propia descripción, quedó lejos del valor del vehículo. Ese desfase entre lo cobrado y lo que cuesta reponer el coche es lo que empuja a comprar otro y a confiar en que el garaje ya estaba arreglado. El segundo tampoco ha sobrevivido.
Con obras comunitarias que no desvían el agua y un sistema de avisos cuya eficacia sigue en discusión, el siguiente episodio encontrará los mismos garajes en el mismo sitio. La incógnita es cuánta gente repetirá la compra después de la segunda vez. Este relato apunta a que pocos.