15 millones de euros por un ático en la Castellana: ¿inversión o delirio?
Un ático en la calle José Ortega y Gasset, en plena Castellana, sale al mercado por 15 millones de euros. El precio por metro cuadrado alcanza los 23.000 euros, una cifra que ha desatado un intenso debate sobre si el mercado inmobiliario madrileño ha perdido el contacto con la realidad o si, simplemente, los críticos padecen 'mentalidad de pobre'. La propiedad, de 650 metros cuadrados según el anuncio, incluye terrazas y jardín, pero la polémica va más allá de los metros.
Los números de la burbuja
Quince millones de euros son 2.495 millones de pesetas, una cifra que solo con convertirla a la moneda anterior ya produce vértigo. El precio por metro cuadrado, unos 23.000 €, duplica la media del barrio de Salamanca, donde lo habitual son 12.000-18.000 €/m2. Quienes defienden la operación señalan que en cualquier gran capital del mundo hay pisos que valen eso y más: en Manhattan, un adosado de seis plantas en el West Village se vendía por menos de 15 millones de dólares. La comparativa no es perfecta, pero sugiere que el lujo madrileño no anda lejos del neoyorquino.
La polémica de la superficie
El debate técnico ha girado en torno a qué se considera superficie construida. Según la normativa ECO de valoración, las terrazas no cerradas no computan, lo que reduce el espacio habitable real y eleva aún más el precio por metro cuadrado efectivo. Mientras unos defienden que las escrituras incluyen las terrazas, los tasadores aplican criterios más restrictivos. Esta discusión, que parece menor, es clave para entender si el precio está justificado o es pura especulación.
Entre la especulación y la necesidad
El escepticismo domina el análisis. Varios comentarios apuntan a que la vivienda es un refugio para lavado de dinero o un capricho de nuevos ricos. La broma sobre que 'en el salón se ve el cable del enchufe colgando' o la queja de que 'por 15 millones esperas un castillo con pelirrojas tetudas' reflejan la incredulidad general. Pero también hay quien recuerda que en todas las capitales del mundo hay propiedades de lujo y que quien critica es porque no puede permitírselo.
La pregunta que queda en el aire es si alguien pagará esos 15 millones, o si el ático acabará siendo el nuevo símbolo de un mercado que muchos consideran ya una estafa piramidal.
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