Aterrizaje al límite en Newark: un Boeing 767 roza una farola y el jet blast golpea un camión
El pasado 25 de junio, un Boeing 767-424 que aterrizaba en el aeropuerto de Newark sufrió una aproximación crítica con fuerte viento cruzado. Durante la maniobra, el ala del avión impactó contra una farola, que cayó sobre un camión que circulaba por una carretera cercana. El conductor resultó herido leve, con cortes superficiales. Las imágenes muestran el momento exacto del impacto, y el suceso ha reabierto el debate sobre la seguridad de las pistas que quedan muy próximas a autopistas.
El incidente: viento cruzado y una farola derribada
El avión, un Boeing 767-424 de United Airlines (según los datos del vuelo), se aproximaba a la pista 22L del aeropuerto de Newark. Las condiciones meteorológicas incluían ráfagas de viento lateral que obligaron al piloto a realizar una corrección brusca en el último momento. El ala izquierda golpeó una farola situada en el perímetro del aeropuerto, que se desprendió y cayó sobre la calzada de la autopista adyacente, impactando contra un camión. El conductor, única víctima, fue atendido in situ con heridas leves. El avión completó el aterrizaje sin más incidencias, y ningún pasajero resultó herido.
Pistas y autopistas: una convivencia peligrosa
El caso de Newark no es aislado. Aeropuertos como el de Palma de Mallorca tienen una pista que cruza literalmente sobre una autopista, y en Barcelona-El Prat una de las pistas acaba a escasos metros de la autovía de Castelldefels. En Madeira, la carretera pasa por debajo de la pista. Estas configuraciones, aunque habituales, multiplican el riesgo en caso de un aterrizaje fallido o una maniobra de despegue abortada. La normativa de la FAA y EASA exige distancias de seguridad, pero en aeropuertos urbanos o con espacio limitado, los márgenes son mínimos.
¿Qué dice la investigación?
La NTSB ha abierto una investigación preliminar. Se analizarán las condiciones meteorológicas, el registro de vuelo y la actuación de la tripulación. El Boeing 767-424 es un modelo con más de 20 años de servicio, pero no se han reportado fallos técnicos previos. El jet blast del motor (la corriente de aire expulsada) fue lo que realmente golpeó el camión, arrastrando residuos del suelo y la propia farola. Aunque el conductor no sufrió lesiones graves, el incidente pone sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en aeropuertos con pistas próximas a vías de alta capacidad.
El debate sobre la seguridad en aeropuertos con pistas cercanas a autopistas sigue abierto. Mientras la NTSB no publique su informe definitivo, los datos disponibles muestran que el margen de error en estos entornos es preocupantemente estrecho. La pregunta que nadie termina de responder es por qué, pese a los riesgos conocidos, no se han implementado barreras físicas o sistemas de alerta más estrictos.
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