Canadá entra en la órbita de la UE y solo importa viajar con el DNI
¿Qué se pregunta el público cuando un país entra en la órbita institucional europea? Tras la aceptación de Canadá a la invitación de la UE para ser miembro asociado, según la observación de un participante, el interés mayoritario se concentró en una sola cosa: si ese estatus permitiría viajar al país como a cualquier Estado miembro, con el DNI y la tarjeta sanitaria europea. Ese mismo participante no encontró ni una pregunta sobre energía, aranceles, inversión o negocio. El turismo se comió cualquier otra consideración.
Qué implica para viajar que Canadá sea miembro asociado de la UE
El episodio funciona como termómetro. Hay quien lo despacha con la evidencia de que a la mayoría solo le interesan los viajes, los bares y la mesa.
Otra franja de la conversación derivó hacia un rechazo a la inmigración que no guarda relación con el asunto y que se apoya en generalizaciones sin datos.
Viajar no es hacer turismo
Hay una distinción que conviene fijar: viajar y hacer turismo no son lo mismo, y hoy hay pocos viajeros en el sentido estricto, según un participante. La consecuencia lingüística ya se anticipa. Igual que el diccionario incorporó vigorexia y tanorexia para nombrar excesos concretos, hay quien vaticina la llegada de «travelmonger» para designar la fiebre viajera como consumo compulsivo. La palabra aún no existe. El fenómeno, según esta lectura, sí.
Petróleo caro y la corrección de hábitos que viene
La predicción más incómoda es energética y la apunta otro participante: en un escenario de petróleo caro y escaso, los hábitos de desplazamiento acabarán corrigiéndose. Es una hipótesis, no un hecho consumado.
Puede que el viaje sea la última aspiración compartida. O puede que nunca hayamos querido viajar tanto como queríamos contarlo.