Asaltan el paritorio de Terrassa y dejan 16 profesionales afectados
¿Qué ocurre cuando la peor noticia de una familia se convierte en una agresión contra quienes intentan resolverla? Ocho personas reventaron la puerta de la sala de partos del Hospital de Terrassa, agredieron a todo el que se cruzó por delante y destrozaron el equipo médico del paritorio con total
impunidad.
Los Mossos d'Esquadra recibieron el aviso a las 19:30 horas de ese miércoles. Cuando llegaron, los atacantes ya habían huido. No hay detenidos.
Qué pasó en la sala de partos del Hospital de Terrassa
El detonante fue un parto con complicaciones vitales. La parturienta recibió una noticia inesperada: debía ser intervenida de forma urgente y, a partir de ahí, todo se torció, según las primeras informaciones. Según Metges de Catalunya,
los acompañantes reaccionaron de forma airada a raíz de esa complicación, y un malentendido sobre el estado del feto terminó de encender los ánimos. Ocho personas que habían acudido al centro como acompañantes acabaron rompiendo material por toda la sala.
Las otras parteras quedaron
asustadas, según los testigos. La escena que se encontraron los agentes fue un paritorio con material destrozado y personal en shock, sin nadie a quien detener. El ataque salpicó a toda la sala de partos y también a parte del personal de urgencias.
Dieciséis sanitarios afectados y cinco con lesiones físicas
El balance es minucioso. El Consorci Sanitari de Terrassa (CST) informó de que
16 trabajadores del hospital resultaron afectados: cuatro con problemas psicológicos graves y doce con afectaciones psicológicas leves. A eso se suman cinco víctimas con lesiones físicas leves, según el propio consorcio.
El hospital activó el Servicio de Atención Psicológica a través del Servicio de Salud Laboral. La dirección mostró su condena «más rotunda» y su repulsa ante «la agresión, con amenazas y lesiones, a personal de la sala de partos y de urgencias, en el ejercicio de sus funciones». El servicio de seguridad mantuvo una dotación en la sala de partos durante toda la madrugada del jueves para evitar
posibles desórdenes. El Departament de Salut expresó su «más absoluto apoyo» a los afectados y el CST se comprometió a promover entornos laborales libres de violencia.
Sin detenidos y sin denuncia: el caso se queda en el aire
Fuentes de los Mossos d'Esquadra explicaron que están a la espera de recibir alguna denuncia, ya que, por el momento, no se ha interpuesto ninguna.
El asalto no tiene, en este punto, ni un solo detenido. Metges de Catalunya ha puesto sus servicios jurídicos a disposición de los facultativos que quieran denunciar. El CST ha anunciado que se personará en las acciones judiciales «en defensa de las personas trabajadoras y de la institución», y sostiene que no se puede permitir que este tipo de actos «intimiden o condicionen» la labor de los profesionales sanitarios. La condena institucional ha sido unánime; la vía penal, de momento, está vacía.
Metges de Catalunya pide «menos retórica y más medidas concretas»
El sindicato calificó lo ocurrido de «intolerable» y exigió a Salut un plan de actuación para erradicar los comportamientos violentos en consultas de atención primaria y hospitales. Su tesis es que
no se trata de hechos aislados, sino de «un ejemplo más de la crispación social y la violencia creciente que sufren los profesionales del sistema sanitario público». También instó a la dirección del CST y a los Mossos a establecer medidas para que los profesionales no hagan su trabajo con miedo. La petición llega en un contexto en el que la agresión en urgencias se ha convertido en parte del paisaje laboral del sector.
De un paritorio a la estadística de criminalidad entre Barcelona y Madrid
El suceso arrastró una comparación que poco tiene que ver con una sala de partos. Una parte de las reacciones derivó hacia la criminalidad comparada entre las dos grandes ciudades, con tablas de infracciones penales por millón de habitantes que situaban a Barcelona en 78.858 infracciones frente a 61.362 de Madrid, con diferencias también en tentativas de homicidio, secuestros y delitos contra la libertad sexual.
Son cifras que circularon sin verificación independiente y que se usaron para sostener que una ciudad es más insegura que la otra. La comparación, por lo demás, mezcla delitos de naturaleza muy distinta. Del paritorio, mientras tanto, seguía sin saberse nada.
Las atribuciones que la información no sostiene
Buena parte de las reacciones buscó culpables fuera del caso concreto. Se atribuyó el asalto a un colectivo determinado y se sostuvo que el hospital socializa las pérdidas mientras el personal asume el golpe.
Ninguna de esas atribuciones aparece en la información disponible: los agresores no están identificados y no hay detenidos. Convertir un episodio en una condena de grupo es el atajo que la investigación, de momento, no permite.
El servicio psicológico ya atiende a los sanitarios, la seguridad sigue apostada en el pasillo y la denuncia que pondría en marcha la investigación continúa, por ahora, en ninguna parte.