ArcelorMittal traslada 5.600 empleos a India: el fin de la siderurgia europea
Cuando una empresa india compra una siderúrgica europea en 2006, el desenlace es previsible: 5.600 puestos de trabajo de alta cualificación que se evaporan de Asturias y otras regiones. La paradoja: mientras Europa importa mano de obra barata para servicios, pierde sus propios ingenieros y técnicos que se van a la India.
La fusión que nunca debió ocurrir
Arcelor nació de la fusión de Aceralia (España), Arbed (Luxemburgo) y Usinor (Francia). La joya de la corona, la antigua ENSIDESA franquista, pasó a manos de Lakshmi Mittal. El resto es historia: una muerte lenta. Desde entonces, la empresa ha ido desinvirtiendo en Europa mientras expande su capacidad en Asia.
Por qué se van: impuestos, burocracia y coste energético
Los liberales culpan a la presión fiscal, la burocracia, los costes energéticos y las regulaciones verdes. Los críticos apuntan a la venta de empresas estratégicas. Ambas razones tienen peso: el coste de producir acero en Europa es hasta un 30% más caro que en India, según estimaciones del sector. Mientras la UE impone tasas al CO2 y exige estudios de género, en India producen sin esos lastres. El resultado: 5.600 empleos que se van.
Francia reacciona, España mira al cielo
Mientras Macron nacionaliza las plantas de Arcelor en Francia, el gobierno español mira hacia otro lado. La pregunta que nadie responde es: ¿cuánto vale la soberanía industrial? La siderurgia es estratégica: sin acero no hay barcos, ni coches, ni defensa. Pero aquí se prefiere importar acero indio antes que mantener una industria propia.
Y la seguridad nacional, ¿qué?
Varios analistas recuerdan que la industria acerera es clave para la defensa. Sin ella, España depende de terceros para fabricar blindados, fragatas o submarinos. Pero la ideología de mercado lo permite todo: si es más barato comprarlo fuera, adelante. Ironías de la globalización.
El problema no es que Mittal se vaya, es que nunca debió ser dueño de una industria estratégica. Ahora, con la excusa de la transición ecológica, se desmantela lo que queda. Asturias volverá a ser lo que era antes de Franco: una tierra de mineros sin minas. Al menos, los nuevos empleos serán en granjas de insectos para hamburguesas vegetales, que es lo que toca.
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