Despidos masivos de perfiles clave: la empresa moderna ya no necesita a sus mejores
En un movimiento que ya no sorprende a nadie dentro del sector, gigantes como Amazon han prescindido de equipos enteros de ingenieros de alto nivel, incluso aquellos que mantenían servicios críticos como AWS. No es un caso aislado. En ciberseguridad, en consultoría, en automoción: la decisión es siempre la misma. Primero se externaliza, luego se sustituye por IA, y al final se echa a quien costaba más. La máxima es clara: da igual si eres el jefe de un equipo de 50 personas con siete años de antigüedad. La empresa no es una ONG. Es una máquina de optimizar costes.
El síntoma: despidos que no entienden de valía
Los ejemplos se acumulan. Un italiano que gestionaba un departamento de 50 personas en Amazon Barcelona fue despedido en diciembre de 2025 sin razón aparente, salvo la sospecha fundada de que su puesto sería ocupado por personal en India. En otra gran consultora, el número de prácticas cayó a cero al implantar Copilot, y ya se empiezan a rodar cabezas entre los seniors. En el sector metalúrgico, una empresa de cosmética con 500 empleados fijos anunció despidos de indefinidos con años de servicio, bajo la premisa de "rebajar masa salarial", mientras rumores de ERTE se habían desvanecido. Y no se cubren las bajas: se aprieta al resto.
Pero hay quien defiende que todo esto no es más que un ajuste de grasa. Un auditor de grandes empresas describe el "círculo charico": departamentos que generan trabajo a otros departamentos en un bucle sin aportar valor al cliente final. En esa lógica, lo que se elimina es paja. El problema es que el hacha no distingue entre paja y grano.
La competencia: robots, indios y becarios
El debate sobre la automatización se ha vuelto existencial. Para unos, los picateclas de nivel medio caerán primero, pero los arquitectos senior que entienden el negocio aguantarán. Para otros, es solo cuestión de meses. La IA no entiende de requisitos contradictorios ni de legacy, pero los directivos tampoco: solo miran la cuenta de resultados. La externalización a países de bajo coste (Rumanía, India, Polonia) es el paso previo a la automatización total. Y mientras, la inmigración masiva aprieta los salarios en oficios como la fontanería o la vigilancia, donde la robotización aún no llega pero la presión a la baja es constante.
El horizonte: ¿Renta Básica o indigencia?
Quienes hasta hace poco despreciaban la Renta Básica Universal ahora empiezan a verla con otros ojos. Algunos apuntan a que el gran capital necesita mantener el consumo de masas, y la RBU sería la solución final para compensar la destrucción de empleo. Otros son más escépticos: ningún rico va a permitir que su dinero pierda valor regalando pagas. Lo que se avecina, dicen, es la indigencia al estilo estadounidense. La discusión está servida, pero el dato es tozudo: en España, las bajas no se cubren, las vacantes no se llenan y cada vez más gente con talento se queda fuera.
El escenario recuerda a la escena de Interestellar: "El mundo no necesita ingenieros, necesita cultivadores". Pero los cultivadores de hoy son los inmigrantes regularizados que, según el Gobierno, permitirán 70.000 nuevas altas de autónomos. Mientras, los ingenieros buscan trabajo. La pregunta que nadie responde es cuánto tiempo podrá sostenerse un sistema donde se despide a los que hacen funcionar los servicios, mientras se importa mano de obra para los que no pueden ser automatizados.
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