El apagón deja Málaga sin internet, cajeros ni datáfonos
Según el relato de un participante en el foro, de una punta a otra de la provincia de Málaga se repitió la misma escena: nadie pudo sacar dinero del cajero, nadie pudo cobrar con tarjeta en el comercio y la tarjeta sanitaria no cargaba. Ese fallo, contaba, tumbó internet, telefonía, cajeros automáticos y datáfonos, y dejó a la vista cuánto de la vida diaria cuelga hoy de una sola conexión. Ocurrió, siempre según su versión, en la provincia y en la capital, aunque con matices: en Málaga capital se cayeron el teléfono, los cajeros y los datáfonos, y el internet terminó por volver.
Los servicios citados van mucho más allá del wifi de casa: telefonía, cajeros, terminales de pago y las
tarjetas sanitarias de los ambulatorios. Cuando todo eso depende del mismo hilo, nadie en el hilo apuntó a un plan B.
Sin datáfonos, media economía de barrio —gasolineras, bares, comercios— se queda cobrando en efectivo o echando el cierre. Y con los cajeros fuera de servicio, el efectivo tampoco llega. Hay quien ve en estas caídas la primera factura de una dependencia que nadie dimensionó.
Y esto es solo el principio, escribía un forero.
Qué se cayó exactamente durante el apagón de Málaga
La lista de afectados, según el relato recogido, no es menor: internet, teléfono, cajeros automáticos, datáfonos y tarjetas sanitarias. Es decir, casi todo lo que convierte una tarjeta de plástico en dinero y un historial médico en un dato consultable.
La propuesta del satélite como red de emergencia tuvo respuesta en el hilo:
Starlink, sostenía un participante, tampoco se libra de una caída de esta escala.
La otra Málaga: montaña y vida de pueblo
El incidente reabrió la pelea de siempre entre capital y provincia. Málaga es, sostenía un participante,
la provincia más montañosa de todo el país, y su interior —carreteras estrechas— se resume en esa frase de que está
tan cerca de Málaga, tan lejos de Dios, en palabras de otro forero. Un participante defendía la calidad de vida de esos pueblos, con chalet y piscina al alcance de oficios humildes; otro respondía que nadie aguanta el aislamiento sin perder la cabeza.
Un participante lanzó además una consigna hostil contra la inmigración, sin relación alguna con el fallo técnico. Ruido de fondo que no explica ni un cajero caído.
En un territorio donde la montaña manda, la paradoja la resumía un participante: cuanto más lejos del mar, más barata la vida.