AMLO ataca a España y la brecha de renta per cápita se agranda
Comparar dos economías por el tamaño total del producto interior bruto es el atajo más burdo del análisis económico.
India multiplica el PIB de Luxemburgo y a nadie se le ocurriría concluir que un ciudadano indio medio vive mejor que uno luxemburgués. Ese fue el primer golpe sobre la mesa cuando, tras las últimas declaraciones del presidente mexicano
Andrés Manuel López Obrador contra España, la conversación derivó a las cifras. En
renta por habitante, según los cálculos que se manejan en el hilo, los números no acompañan al orgullo.
De duplicar la renta per cápita mexicana a casi triplicarla
Según esa lectura, la economía española partía de doblar la renta por habitante de México, y la serie que manejan estos análisis sitúa ya esa distancia al borde de
triplicarse. España encadena periodos de crecimiento, interrumpidos por crisis sucesivas, mientras el PIB per cápita mexicano permanece prácticamente plano desde el año 2000. El contraste escuece más si se mira al este de Europa:
Rumanía, hundida en los noventa tras la caída del bloque soviético y muy por detrás de México entonces, crece desde su entrada en la UE y acelera desde 2021. Al ritmo actual, los cálculos que circulan le conceden quince años para doblar la renta per cápita mexicana. Chequia, directamente, juega otra liga.
¿Fue Nueva España el territorio más próspero del imperio?
Para una parte del intercambio, la capital virreinal fue una de las ciudades más
pacíficas y prósperas del mundo, punto de unión de la plata americana, las manufacturas y el comercio asiático. La réplica llega afilada: aquello era un
espejismo rentista levantado sobre la extracción, y de todo el oro movilizado una parte muy mayoritaria —se sostiene que hasta el
80%— se quedaba en las propias Américas. La figura de
Hernán Cortés aparece justo en el cruce: para unos, fundador de facto de lo que hoy es México; para otros, un capítulo que solo se estudia como agravio.
La discusión cultural no se queda atrás. Hay quien sostiene que la
piñata es de origen chino, que el taco viene del shawarma libanés y que el Día de Muertos se popularizó a rebufo de una película. Son afirmaciones que se lanzan al aire sin más prueba que el ingenio, y que dicen menos de la historia que del ánimo con que se discute. La relación entre ambos países arrastra cinco siglos y ninguna de las dos trincheras parece dispuesta a pasar página.
El INEGI pone cifras al empleo mexicano
El instituto de estadística mexicano sirve munición a las dos partes. La población económicamente activa ronda los
61 millones de personas y cae a 59,5 millones en febrero, un descenso estacional que se explica por el parón del campo y los servicios. Del total, algo más del
10% gana por encima de dos salarios mínimos, no el
1% que se le atribuía. El salario base de cotización en el IMSS se acerca a los
580 pesos, camino de los 600. Y una vivienda digna no baja de entre 15.000 y 25.000 pesos al mes a veinte o treinta años:
diez mil pesos por cada millón de hipoteca. En la misma balanza, se apunta que el euro se deprecia frente al peso.
La tesis de la cortina de humo
Buena parte de la conversación no discute los datos, sino el motivo. Se sostiene que el ataque a España es un
comodín para desviar la atención de los problemas internos —seguridad, empleo, corrupción— y que funciona porque hay un público dispuesto a aplaudirlo. La misma tesis se aplica, con retranca, al otro lado del Atlántico: aquí, el franquismo como excusa eterna. Quien así argumenta concluye que solo los más crédulos se tragan el relato. Es una explicación cómoda y en parte tramposa: sirve para despachar cualquier crítica sin tocar el fondo.
25 homicidios frente a 0,7: la brecha que se esgrime en el debate
Según las cifras que se cruzan en el hilo, México registra
25 homicidios por cada 100.000 habitantes frente a los 0,7 de España. El diferencial es uno de los datos que se esgrimen para describir un Estado desbordado, aunque la etiqueta de
fallido se lanza con más vehemencia que rigor: hablamos de un problema de seguridad grave y documentado, no de una condena sobre un país entero ni sobre su gente. En paralelo, hay quien apunta que buena parte de Latinoamérica mira a España como destino migratorio y la otra mitad lo intenta. La herida territorial tampoco cicatriza:
Estados Unidos se quedó con la mitad del país y México sobrevivió con lo que le dejaron.
Queda un detalle que descoloca a propios y extraños. Mientras la retórica oficial arremete contra España,
Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México, intentó comprar una mina de cobre en el sur de España a una compañía canadiense por
10.000 millones. El dinero, a diferencia del discurso, no entiende de agravios.