El Golden de Gran Vía resiste al cierre de los salones de maduritas
El Gayarre cerró. La Boite del Pinto también. El Hots de Colón, otro que se fue. En el mapa del ocio nocturno madrileño, el Golden de Gran Vía se queda como el único salón de maduritas que sigue en pie. La pregunta ya no es quién va, sino cuánto aguantará.
Un mapa de locales que se apagan
La desaparición de estos locales no es un fenómeno nuevo. El Gayarre, la Boite del Pinto y el Hots de Colón han cerrado en los últimos años. El Golden, en plena Gran Vía, resiste. En Las Rozas, el Flowers sigue funcionando, pero ya es otro perfil de negocio, más cercano al club de alterne clásico que al salón de baile.
El fenómeno tiene una explicación sociológica: el cambio de hábitos, la gentrificación del centro y la reconversión del suelo en vivienda turística. Los locales que sobreviven lo hacen en la periferia o en zonas con menos presión inmobiliaria.
El Center: el piano bar donde las señoras invitaban
Hay una anécdota que retrata la época. En la calle Prim existió el Center, un piano bar donde un pianista humorista ponía la banda sonora. El local estaba lleno de mujeres de 50 para arriba que tomaban la iniciativa. Los jóvenes de la mili, sin un duro, salían con las copas pagadas. Aquella dinámica de intercambio generacional se ha ido apagando con los locales.
El dato que descoloca: alguien se casó con una mujer que frecuentaba la Sala Cleofás, otro local de la zona de la Boite. El salón de maduritas no solo era un lugar de paso, también era un punto de encuentro. Ahora, con el Golden como último bastión, la pregunta es cuánto tiempo resistirá la Gran Vía sin su último salón.