Alex de la Iglesia y el Necronomicón: ¿pistas ocultas o simple cine?
La nueva película de Alex de la Iglesia, 'Ages of Madness: The Howling of the Jinn', ha despertado el interés de los círculos conspirativos. La sinopsis oficial –una joven atrapada en una secta, un detective de lo oculto y un hombre marcado por horrores pasados conectados por un libro prohibido– apunta directamente al Necronomicón. Pero lo que para unos es simple entretenimiento, para otros es una puerta a información ocultista real.
El Necronomicón: invención literaria o grimorio operativo
El debate parte de un hecho incómodo: el Necronomicón no es un grimorio antiguo sino una invención de H.P. Lovecraft. Sin embargo, figuras como Kenneth Grant y Aleister Crowley lo reinterpretaron desde la Magia del Caos y la teología thelémica. Mientras que Lovecraft lo concibió como ficción, corrientes esotéricas posteriores lo elevaron a texto operativo. La pregunta es si de la Iglesia ha ido más allá del adorno estético.
De los eones de Crowley al control mental de Zagami
Los seguidores de la teoría de los eones –Crowley habla de Isis, Osiris y Horus; Grant añade el Tyfónico– ven en la estructura temporal de la película (cuatro escenarios históricos) un posible mapa de ciclos de consciencia. Autores como Leo Zagami y Peter Levenda han profundizado en estas conexiones, pero sus fuentes son tan heterodoxas como fascinantes. Zagami mezcla masonería con control mental; Levenda es más riguroso. Lo cierto es que el material de base es tan denso que cuesta creer que una producción de Sensacine lo haya integrado de forma veraz.
El dato que descoloca: a pesar de las sospechas, el análisis más detallado sugiere que el Necronomicón de la película es tan auténtico como el de cualquier tienda de artículos esotéricos de usar y tirar. Pero la propia discusión revela hasta qué punto el ocultismo ha permeado la cultura popular.