El día de la Revelación: la última obra de Spielberg divide entre el desastre artístico y la conspiración
¿Es la peor película de Steven Spielberg o una operación de ingeniería social encubierta? La pregunta recorre los círculos cinéfilos y conspiranoicos por igual desde el estreno de «El día de la Revelación», un filme que prometía ser la gran declaración del director sobre el contacto extraterrestre y que ha acabado convertido en meme y objeto de teorías del complot.
Las críticas han sido demoledoras. El guion, firmado por David Koepp, ha sido calificado de «pobre, simple, infantil y excesivamente subrayado». La película, de dos horas y media de metraje, resulta «tediosa, sin ritmo ni mínima gracia» según el crítico Carlos Bollero. Un espectador que recorrió más de 200 kilómetros para verla en las mejores condiciones confesó su «decepción monumental». En portales de cine, las puntuaciones no pasan del 5,5 sobre 10. El veredicto mayoritario: Spielberg está agotado.
La sombra del Proyecto Blue Beam
Pero lo que distingue a este estreno no es solo su mala acogida, sino las interpretaciones que ha generado. Un sector sostiene que la mediocridad de la película es intencionada: parte de una estrategia de «primado negativo» para preparar a la opinión pública ante un evento de falsa bandera extraterrestre, el llamado Proyecto Blue Beam. Según esta corriente, el cine es un vector de propaganda de primer orden y Spielberg, un niño mimado de la industria, estaría siguiendo una agenda. La teoría se apoya en que el final de la película es deliberadamente ambiguo: los alienígenas aparecen, dicen «escuchad» y la pantalla se funde en negro sin explicar nada sobre la tercera guerra mundial que se anuncia. «La idea no es que sea una buena película, la idea es que la gente se la crea», resumen los partidarios de esta lectura.
El debate sobre el legado de Spielberg
Frente a ellos, los críticos puramente cinematográficos señalan que el filme es simplemente un producto fallido, reflejo del declive creativo de un director que no ha estado a la altura desde su «trilogía oscura» (Salvar al soldado Ryan, A.I., Minority Report). Comparan la obra con «La llegada» de Villeneuve o «Interstellar» de Nolan, que sí supieron abordar la ciencia ficción adulta. Y recuerdan que tener experiencia y dinero no garantiza un buen resultado: «Esta película es la evidencia de que tener experiencia y dinero no te garantiza un buen producto». En cualquier caso, el consenso es que «El día de la Revelación» no pasará a la historia como un hito del género.
Lo curioso es que ni siquiera la presencia de Emily Blunt, actriz de talento probado, logra salvar los muebles. Y el CGI, especialmente el de un zorro, ha sido calificado de infecto. En una de las escenas más comentadas, los extraterrestres adoptan formas de animales para no asustar a los niños, un guiño naíf que muchos consideran ridículo.
¿Qué hay detrás del ruido?
Mientras los foros especializados debaten si la película es un truño sin sentido o una obra maestra del meta-mensaje, lo cierto es que el estreno ha conseguido algo que pocos blockbusters logran: ser trending topic por razones equivocadas. La taquilla dirá si el público pica o si, como vaticinan los más cáusticos, esta será la primera vez que Spielberg no recupera la inversión.
Quizá lo único revelador de «El día de la Revelación» es que todavía haya quien se gaste 15 euros en una butaca para ver un anuncio de dos horas y media. O, peor aún, que haya quien lo interprete como una advertencia real. Al fin y al cabo, vivimos en tiempos donde la línea entre la ficción y la paranoia es más fina que nunca.
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