El hilo abandona el fútbol y se pone a contar medallas de Alemania
El once ya no se discute. Se discute si
Alemania sirve para algo más que el fútbol. En esta tanda el hilo se muda al balonmano, al hockey hielo, al baloncesto y a la natación, y alguien se pone a contar medallas olímpicas para demostrar la caída. De nuevo, poco: un tuit y mensajes escritos a mano.
Qué se ha sabido
Ni un artículo. Una forera pega un tuit de la cuenta @Marlene Nikolaevna con el rótulo «Germany next 10 years...»
y ahí se acaba la documentación externa del tramo. Todo lo demás sale de los mensajes.
Los números llegan en un post, no en una fuente. Un participante dice acordarse de que en los 90 Alemania pasaba siempre de
20 medallas de oro en los Juegos, que en Barcelona fue tercera con
33, y que hoy le cuesta pasar de
10 aunque siga entre los diez primeros. Otro cita las olimpiadas de verano e invierno como prueba de que el deporte alemán sigue ahí. Son cuentas de foro, sin enlace que las respalde.
Aparecen apellidos, todos de pasada y sin ficha. Uno bromea con que dos futbolistas son la única excepción clara del once, otro se agarra al apellido de un delantero para sentenciar que así no se gana nada y un tercero juega con el apellido de un jugador llamado Brown. No hay alineación, ni minutos, ni marcador.
Dónde está la bronca
En que ya no discuten del partido. Discuten a qué deporte hay que mirar. Un forero pregunta qué alternativa tiene Alemania en deportes de equipo si el fútbol se deja tirado. Le llueven respuestas:
balonmano, hockey hielo, baloncesto. Y uno zanja: dejad el fútbol, cambiad de deporte.
De fondo van dos teorías. La primera dice que el fútbol de élite se ha vuelto un deporte de clase baja y que las familias con posibles desvían a los críos a otra cosa. Un participante cuenta el caso de unos sobrinos en Francia a los que sacaron del fútbol y metieron en el rugby, y avisa de que si eso se convierte en tendencia, la selección alemana se apagará sola. Otro tercia que el rugby francés es de élite y añade que tampoco ahí faltan perfiles distintos.
La segunda es una tesis conspirativa: alguien sostiene que llenar los equipos de gente no occidental responde a una operación diseñada para que esa población se identifique con emblemas nacionales, a costa de la afición de los de casa. No presenta ninguna prueba. Lo cuenta como convicción y así queda.
En medio, la broma se gira. Un participante le da la vuelta al argumento de la supuesta superioridad física y se ríe del que se frustra al ver el resultado. Otro resume la jornada olímpica con un chiste sobre la piscina. Nadie responde al partido.
También hay un párrafo para una frase vieja. Uno recuerda que Gary Lineker dijo
«the germans», no «Germany», y que así sigue valiendo. Otro contesta que aquello parece un combinado de otro sitio.
Los otros deportes, uno por uno
Aquí está el tramo más útil, aunque nadie lo pidiera. Un forero hace la lista de dónde sigue Alemania arriba: balonmano, subidón en hockey hielo, baloncesto ahí. Y añade el precedente: Hungría fue una potencia durante años y ya no. Nada está escrito, viene a decir.
Otro participante ordena el cambio por países: Francia primero, después Portugal, Inglaterra, Holanda y el resto. Holanda, dice, fue la primera. Y sin salir de la misma página, alguien recuerda los veinte oros olímpicos de los 90 como foto de lo que se ha perdido.
Qué cambia respecto a antes
Que el once ha dejado de ser el tema. Antes se discutía quién juega y de dónde viene; ahora se discute a qué deporte apuntarse. El tuit de los próximos diez años mete una proyección que nadie discute con datos. Y entra por primera vez el medallero olímpico como argumento, con la natación colándose en un mensaje a gritos.
Nadie rectifica. Nadie cambia de tono. Y el partido, otra vez, no sale en ningún mensaje.