Aldama atribuye a Begoña Gómez cuentas con 6 millones en el extranjero
Una denuncia con sello de entrada en Fiscalía fechada el 13 de enero. Un listado bancario que incluye cuentas en el extranjero por más de 6 millones de dólares. Y tres nombres: Begoña Gómez, María Jesús Montero y Sonsoles Espinosa, esposa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Eso es lo que el empresario Víctor de Aldama puso sobre la mesa en una entrevista radiofónica, y lo que convirtió una mañana tranquila en un terremoto informativo. La cifra, por sí sola, no explica nada. El contexto, sí.
Qué denunció Aldama y dónde lo dijo
Aldama aseguró tener copia de la denuncia y del listado bancario, y afirmó que la esposa del presidente figura en cuentas en el extranjero con más de 6 millones de dólares, con la vista puesta en países como República Dominicana. Añadió que la denuncia tiene sello de entrada, aunque reconoció no saber si se está investigando. En la misma comparecencia implicó a la vicepresidenta segunda del Gobierno, María Jesús Montero, y a Sonsoles Espinosa.
El relato no llegó por un canal cualquiera. Primero en un programa de radio matinal y después recogido por prensa digital. La secuencia importa: no fue una filtración anónima, sino una acusación con nombre y apellidos lanzada en directo. Y con una advertencia: existe un sobre que Aldama calificó de «muy delicado» y que dice que tratará con Fiscalía y probablemente en el Tribunal Supremo.
El sobre, los 182 millones y el IVA que Hacienda no vio
El mismo día se conocía el contenido del sumario que levantó el juez Santiago Pedraz en la trama de hidrocarburos. El informe apunta a Aldama y a su socio, Claudio Rivas, por una estructura destinada a no declarar IVA, con un montante de 182 millones de euros depositados en Portugal, Colombia y China. Aldama lo calificó de «absurdo» y sostuvo que tiene facturas, contratos e impuestos pagados que demostrarán lo contrario.
La cifra, sin embargo, encaja con una sospecha que recorre el asunto desde el principio: si la trama movió ese volumen, ¿por qué Hacienda no detectó nada durante años? Hay quien sostiene que la respuesta está en un control laxo desde varios ministerios. En contra pesa el argumento de que el sumario está lleno de errores, incluido el nombre de un barco o la calificación de empresarios como narcotraficantes.
La reacción en el estudio y el silencio posterior
La escena que describen quienes siguieron la entrevista tiene su miga. Los contertulios, según el relato, se quedaron mudos. Solo dos volvieron a preguntar para confirmar lo que acababan de oír. Aldama respondió que ya lo había dicho dos veces. El resto, silencio y miradas cruzadas. Cuando el empresario ya había cortado la conexión, uno de los presentes salió del bloqueo para acusarle de mentiroso y de consumir drogas, sin posibilidad de réplica.
Ese contraste —silencio en directo, descalificación a posteriori— es el patrón que se repite cada vez que una acusación de este calibre toca a alguien del Gobierno. No se discute el dato. Se discute al mensajero. Y mientras tanto, la denuncia sigue su curso o no lo sigue, que es exactamente lo que nadie aclara.
El precedente que nadie quiere mirar
La comparación con la trama Gürtel aparece sola. Allí se hablaba de unos 120 millones robados y los acusados eran delincuentes confesos a los que se dio credibilidad durante años. Aquí, con los hidrocarburos ya en 84 millones y sumando mascarillas, el mensajero es un delincuente y un drogadicto, y por tanto no merece crédito. La asimetría no la inventa nadie: está en cómo se trata a cada testigo según a quién señale.
Hay una corriente que sostiene que todo esto es una cortina de humo tras otra, y que Aldama chanchullea como forma de vida. Otra apunta a que un tipo que ha estado recogiendo pruebas a cada paso no improvisa. Y una tercera, más incómoda, recuerda que las piezas encajan: licencias de hidrocarburos concedidas, años sin pagar el IVA facturado y Hacienda mirando para otro lado. Si eso es cierto, el problema no es un intermediario con prisa.
Qué puede pasar ahora
Aldama pidió la dimisión del presidente y anunció que seguirá hablando. La denuncia está en Fiscalía. El Supremo y la Audiencia Nacional tienen sus propios frentes abiertos. Y la pregunta que sobrevuela todo esto no es si la cifra es exacta, sino si alguien va a comprobarla. Porque hasta ahora, el único que ha puesto números sobre la mesa ha sido el acusado.