Sol pide huelga general por la vivienda tras tres noches de acampada
¿Sirve de algo convocar una huelga general desde una tienda de campaña? La asamblea popular reunida en la Puerta del Sol ha pedido una
huelga general por la vivienda después de
tres noches de acampada y con alrededor de mil personas sobre el asfalto de Madrid. El Sindicato de Inquilinas ha respaldado el envite y ha llamado a sostener y expandir la indignación hasta arrancar soluciones que describe como estructurales y definitivas.
La cita se presenta como la primera gran asamblea popular celebrada en plena acampada, y su mensaje interno no admite sentimentalismos: «La acampada es maravillosa, pero no hay que enamorarse de una tienda de campaña, sino de una lucha». La protesta sigue pendiente del detalle del decreto de vivienda y de la amenaza de desalojo de Ayuso, ante la que los concentrados advierten: «Si nos echan, volveremos». La información la firma
elDiario.es.
¿Quién secunda una huelga convocada desde una acampada?
La objeción más repetida no es de fondo, es de nómina. Una huelga general se secunda desde el puesto de trabajo, y para eso hace falta tener uno. El argumento que más circula sostiene que primero hay que estrenar la
hoja de cotización: sin alta laboral previa no hay paro que registrar ni baja que contabilizar.
Sobre esa base se apunta que quienes duermen en Sol llevan toda la vida en huelga general, una forma de decir que la protesta no le cuesta nada a quien no tiene empleo que dejar de ocupar. Hay quien añade un motivo más prosaico: no está dispuesto a secundar un paro para que otro consiga vivienda sin pagarla. La solidaridad, en ese cálculo, tiene precio.
El decreto que no llega y el desgaste de quien lo impulsó
La convocatoria llega en un momento incómodo. Los propios concentrados lo resumen con una frase recogida durante la asamblea: «Esto ya va más allá de Maricarmen o un decreto». El conflicto ha dejado de ser un texto legal para convertirse en un pulso abierto.
Una parte del análisis sostiene que la movilización se le ha ido de las manos a su propio impulsor y que el desgaste recae sobre el presidente del Gobierno, dibujado como un actor debilitado y empujado contra la espada y la pared por Sumar y sus socios.
Huelgas generales según quién esté en el Gobierno
La comparación internacional aparece rápido. Se apunta que en Italia convocan una o dos huelgas generales al año cuando manda la derecha, mientras que en Alemania las huelgas generales y las estrictamente políticas están prohibidas. Según esa lectura, los paros no serían un termómetro del malestar, sino un instrumento que se activa según el signo del Ejecutivo.
La lectura histórica va en la misma dirección: el 15M le tocó a Zapatero y la crisis de la vivienda le toca ahora a Sánchez, con Aznar y Rajoy saliendo —según esa versión—
de rositas.
Al final, la huelga general por la vivienda ya tiene quien la convoque, motivo y escenario. Lo que todavía no tiene es a nadie que la secunde con una nómina en la mano.