Del insulto a la amenaza: el debate económico español se envenena
La conversación económica en España ha dejado de ser un intercambio de datos para convertirse en un campo de batalla personal. Un ciudadano llega a amenazar con agredir físicamente a un político si lo encuentra; otros banalizan la violencia contra concejales. La prima de riesgo, la burbuja inmobiliaria y la política exterior se convierten en munición arrojadiza.
Aznar, el menos malo, según sus defensores
Dos trincheras irreconciliables se dibujan en el cruce de reproches. Una reivindica a José María Aznar como el mejor presidente de la democracia: la prima de riesgo española era referencia en Europa, la economía estaba saneada y la alianza con Estados Unidos convertía a España en un socio fiable. La otra le recuerda que condujo al país a una guerra y que no frenó la especulación inmobiliaria, el germen de la crisis.
La economía, excusa para el reproche eterno
Entre medias, una corriente desengañada sostiene que todos los presidentes han sido peores que el anterior, desde Suárez (el único con defensa) hasta la actualidad. Los socialistas cargan con la destrucción industrial y las políticas de ingeniería social; el Partido Popular con la corrupción. Y Sánchez, según sus críticos, «vende toda España» para paneles solares, citando a Forestalia como ejemplo.
De fondo, una anécdota que circula desde hace años: un veterano vinculado a círculos políticos resume que el político medio no sobreviviría fuera del poder. Es la misma desconfianza que alimenta las amenazas, solo que con menos años de retórica.
El dato que descoloca
Ni los defensores de Aznar le perdonan no haber parado el pelotazo. La prima de riesgo puede ser un recuerdo dorado, pero el ladrillo sigue pesando más que la nostalgia. El odio, mientras tanto, no cotiza en ningún índice.