Del «aquí no se trabaja» al «trabajo lo hizo Dios como castigo»
El hilo se parte otra vez. Ya no se discute cuántos trabajan ni cuánto se paga. Ahora se discute si el que hereda cinco millones es más útil que el que está en la acampada. Y si el trabajo es castigo divino, violencia estructural o simple simbiosis entre seres humanos. En medio, un tuit de Abascal, un vídeo viral de una joven en TVE y un enlace de OkDiario que alguien suelta sin más.
Qué se ha sabido
Un participante suelta un tuit de
Santiago Abascal y lo acompaña de «Durísimas palabras». No lo desarrolla. Otro enlaza una pieza de
OkDiario sobre una joven de izquierdas en TVE que justifica su iPhone porque «era el más barato que me pude comprar en ese momento». La cita se reproduce tal cual.
Aparece también un tuit de una cuenta llamada The Right Side sobre un «yonkietarra desdentado» que se ríe de los currantes que madrugan para pagarle la paga. Y otro de Luis Rioja sobre una acampada en Sol usando la bandera de España. El hilo los comenta sin aportar más datos.
Alguien recuerda que
la herencia se recibe a edades avanzadas y que para entonces la gente ya ha trabajado. Otro responde que eso es de una minoría y que quien no lo sabe es porque tiene poca experiencia de vida. La discusión deriva hacia si el que hereda aporta o no.
Un participante calcula que con el IMV se vive peor que con un sueldo y que el debate sobre el salario mínimo da que pensar sobre el estado de la sociedad. Dice que él superó los
30.000 anuales y que sus preocupaciones están en llegar a los 50.000, no en si el SMI sube cien euros.
Dónde está la bronca
El choque es entre dos formas de medir la utilidad. Un participante sostiene que la sociedad se basa en ser útiles los unos a los otros, en simbiosis, y que quien no aporta y se beneficia es una lacra. Otro le responde que eso es reducir el valor de una persona a su cuenta bancaria y que no todo se mide por utilidad recíproca.
La réplica llega con un ejemplo: un tipo que hereda
5 millones, los tiene en cuentas remuneradas y vive de los intereses sin dar un palo al agua. ¿Es más útil que un acampado? El defensor de la utilidad responde que sí, porque el heredero tiene algo que él necesita para abrir su panadería: el horno. El acampado no. Y añade que la justicia cósmica no existe.
Ahí salta otro: que eso confirma lo lamentable de su perspectiva y de su ética. Que él aboga por un sistema en el que todo el mundo trabaje un poco, y no por una sociedad dividida entre parásitos absolutos y explotados sin donde caerse muertos tras diez horas.
El intercambio se encona. Uno dice que el otro es un niño sin experiencia de vida. El otro responde que el niño es él y que los Reyes Magos no existen. Alguien sentencia que hay que ir a cavar zanjas. Otro matiza que la frase original se refiere al trabajo capitalista, no al trabajo en sí, y que es ético renegar de él. Un tercero replica que quien quiere trabajar y aportar no es lo suficientemente progre para figurar en el cuadro de honor de la acampada.
También se cuela una defensa del rentista: que vive de rentabilizar su capital, su conocimiento, su imagen o su propiedad intelectual, y que eso también es ser útil a los demás. Que el sudor del obrero es lo que menos aporta hoy.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un intercambio de cifras sobre cuántos trabajan y cuánto se paga ahora es una pelea filosófica sobre la utilidad, la herencia y el parasitismo. El IMV queda de fondo. La acampada sigue ahí, pero el foco se ha movido a si el que hereda es más o menos parásito que el que cobra la ayuda.
Entra un elemento nuevo: la cita de Abascal, sin desarrollar, y el vídeo de la joven en TVE. También aparece la idea de que el trabajo es castigo divino, dicha como frase de abuelo. Y un participante lanza que el trabajo obligatorio a cambio del SMI sería «muy soviético», pero que defender al lumpen nunca es compatible con defender al trabajador.
El hilo no se cierra. Nadie rectifica. Nadie cambia de tono. Solo se acumulan respuestas y algún enlace suelto.