El opositor presume de plaza y el foro se divide
El hilo arranca con un aluvión de felicitaciones y pullas. El opositor lo celebra sin cortarse: hasta la toma de posesión, dice, solo tiene que
tocarse los cojones, y luego más de lo mismo porque le pagará la administración. La respuesta no se hace esperar: desde el
HENHORAVUENA de un forero hasta el reproche de otro que le espeta que ya tiene derecho a vaguear y parasitar. En medio, un funcionario de carrera describe su jornada laboral con todo lujo de detalles.
Qué se ha sabido
Un funcionario de carrera, que dice escribir desde su puesto de trabajo, detalla su rutina:
cafecitos, almuerzo de una hora, tiempo para leer noticias y mirar la bolsa, salida a las 14:30 y gimnasio. «Yo no me aburro, es lo mejor que he hecho en mi vida», sentencia. Otro participante le responde que él no ha venido a esta vida a sufrir y que solo se aburren los tontos. La pregunta sobre la administración concreta —
estado, ccaa o local— queda sin respuesta por parte del opositor. También se apunta que la plaza no es realmente suya: otro forero explica que si lo fuera podría pedir excedencia y dejarla arrendada por
500-1000 euros según la categoría. Se menciona una subida salarial del
17% para la Ertzaintza en el
País Vasco como excepción a las subidas por debajo de la
inflación. Y se lanza una advertencia: la UE podría exigir a España un ajuste y largar al
20% de los funcionarios, empezando por los últimos en tomar posesión.
Dónde está la bronca
El choque es frontal. Por un lado, el opositor y quienes le jalean defienden que la plaza es un logro y que hasta la toma de posesión tiene derecho a no dar palo al agua. Por otro, varios foreros le reprochan su actitud: uno le dice que si su ambición termina en ser funcionario es un
looompen, y otro le espeta que es un esclavo vacilando de servir. La tensión sube cuando un participante sostiene que quien presume de no trabajar merece recortes y que España necesita un sistema de empleo público como el de Estados Unidos, con despidos por bajo rendimiento. Frente a esto, otro defiende que librarse de las galeras es lo mejor que le puede pasar a cualquiera y que cada vez hay más gente preparando oposiciones. La discusión deriva hacia la dependencia del gobierno: un forero pregunta si no da mal rollo depender de un gobierno en España, y otro recuerda que ser funcionario tiene la contrapartida de tener que ir al puesto hasta los
67 años, sin acceso a indemnizaciones ni subsidios como en la privada. También surge el debate sobre el traslado: alguien le desea que disfrute del traslado a Madrid.
Qué cambia respecto a antes
En este tramo no hay rectificaciones: el opositor mantiene su discurso triunfal y los demás siguen a lo suyo. Lo nuevo es que la conversación se ramifica: entra el detalle de la jornada laboral del funcionario de carrera, la duda sobre la administración concreta, el cálculo sobre el alquiler de la plaza en excedencia, la advertencia sobre la inflación y los recortes, y el debate sobre la dependencia política. La pregunta sobre si las empresas españolas están mejor o peor queda en el aire. El hilo no se cierra; de hecho, la mayoría de las respuestas posteriores ya no van dirigidas al opositor, sino que son un intercambio entre foreros sobre el modelo de empleo público.
La experiencia personal que aviva el fuego
El relato del funcionario de carrera que describe su día a día se convierte en el detonante de buena parte del debate. Su testimonio, con horario incluido, es respondido por otro forero que reivindica una vida cómoda sin preocupaciones. Frente a ellos, un participante con años de experiencia laboral dice que a él regalarle una plaza no le haría la más mínima ilusión y que cada día está más desganado. La contraposición entre quienes ven la plaza como un refugio y quienes la consideran una condena queda retratada en estos mensajes.