El hilo se llena de cálculos, seguros y teorías sobre el ataque
El tramo arranca con un tuit que mezcla el ataque con un fallo previo de Microsoft y sigue con enlaces a un colapso aeroportuario en España, un PDF de parámetros de un controlador y una noticia sobre el ciberataque. La conversación se enreda entre cálculos físicos, sospechas sobre los seguros y teorías sobre quién está detrás.
Qué se ha sabido
Se enlaza un
artículo sobre el colapso de los aeropuertos de España por un fallo informático y un
PDF con parámetros de un controlador. También se cita una noticia de El Imparcial que cifra en
seis horas la duración del ataque y habla de pérdidas millonarias. Varios mensajes aportan cálculos: Charles70 detalla que las resistencias de desescarche se activan normalmente unos minutos por la noche y que los atacantes las forzaron durante más de seis horas. Scarjetas menciona que en un hospital hay cámaras de huesos que no pueden pasar de
-70 °C y que las notificaciones online ayudan. Nico recomienda leer un artículo de Burbuja.info sobre la fragilidad de los aparatos conectados. Bonté señala que los sistemas son Danfoss. hyugaa recuerda que la serie Mr. Robot ya mostraba algo parecido en 2015.
Dónde está la bronca
La discusión se centra en si es físicamente posible que una cámara frigorífica alcance los 50 °C. Charles70 lo explica con detalle: las resistencias de desescarche, si se activan de forma continua, calientan el evaporador y la cámara. nada2 apunta que son sistemas no-frost con resistencias y que basta con ponerlas a tope con el compresor parado. Gusman ironiza: «Si ha alcanzado 50 grados, que lo vendan como comida para llevar, porque ya se ha cocinado». ciudadlibre se muestra incrédulo: «nos hemos vuelto locos?, frigorificos calentando como estufas?». GatoAzul confiesa que al leer el titular creyó que se trataba de plantas nucleares. En paralelo, arrecian las teorías sobre los seguros. farero_interino recuerda que las pólizas no cubren actos terroristas, revoluciones o guerras. ashe se pregunta qué harán las aseguradoras y la empresa gestora, y sugiere que esto podría eliminar competencia y hacer más grandes a los grandes. Mizuni sostiene que no se tirará todo: en tiendas con beneficios se desechará lo peor, pero el resto se mezclará con producto nuevo para que cuele. Sobre la autoría, Bonté apunta a Danfoss con un comentario despectivo hacia lo danés. BogadeAriete y LordSadomaso ironizan con que Rusia o Putin son los culpables. Garrapatez lanza una teoría más siniestra: Francia está tocando los cojones a Rusia y esto es un aviso; lo siguiente podrían ser centrales nucleares. J.Murdock desliza comentarios sobre una hipotética guerra civil. core y Douglas MacArthur cargan contra Francia con descalificaciones que no se reproducen. Jalapa bromea con que el software es difícil de hackear porque se basa en conocimientos crípticos de la Alhambra y que a Claude le quedan 300 años para llegar a esas claves. Saco de papas introduce un tema nuevo: las eléctricas intentando colar baterías físicas. Digamelon y Debunker hablan de coches convertidos en drones kamikaze y de hackeos a aseguradoras de viviendas en EEUU. In brick we trust se pregunta qué hacen frigoríficos conectados a Internet y avisa del peligro de los coches operados por software. piensaflexible enumera rechazos: no al dinero digital, no a la identidad digital, no a la IA, no a los coches sin conductor. qbit y Digamelon discuten sobre Windows 11 y si el ordenador te da la bienvenida o te riñe.
Qué cambia respecto a antes
La discusión sobre si los 50 °C son posibles se inclina hacia el sí con los cálculos de Charles70 y nada2. El foco se desplaza a las consecuencias económicas y a las teorías sobre la autoría. Entra con fuerza el debate sobre los seguros y la posible concentración del sector. También aparecen comparaciones con otros incidentes: el colapso aeroportuario en España y el fallo de Microsoft. La ironía sobre Rusia y Putin se mantiene, pero ahora con un giro más oscuro en el mensaje de Garrapatez sobre centrales nucleares. El hilo sigue sin resolverse y nadie aporta una cifra oficial de pérdidas.