Una anguila de casi 70 centímetros y una operación de urgencia en Bangladesh
Un pescador de 55 años terminó en el quirófano de un hospital de Bangladesh después de que una anguila de casi
70 centímetros le perforara el colon. Esperó un día entero confiando en que el animal saliera por su cuenta. No salió. Al día siguiente, los médicos tuvieron que operarlo de urgencia.
La noticia, fechada el
24 de septiembre de 2026, llegó con foto de archivo y un relato del
suceso que se sostiene en una sola palabra:
accidentalmente.
¿Fue un accidente? El escepticismo que recorre el caso
Pocos relatos médicos generan tanto ruido como el de una anguila que acaba donde no debería. El patrón se repite: un animal, un orificio y una explicación que exige una coreografía improbable. Hay quien bromea con que pudo ser por llevar ropa suelta y hay quien no se cree la versión accidental. La duda no es médica, es estadística: ¿cuántas veces hay que pescar para que un bicho de casi 70 centímetros encuentre exactamente ese camino?
Lo llamativo es que el paciente aguantó hasta el día siguiente antes de pedir ayuda. Ese detalle, más que la perforación, es el que descoloca.
El antecedente chino: la anguila como remedio contra el estreñimiento
No es la primera vez que una anguila acaba donde no debe. Según un comentario del foro que cita el
Global Times, en Xinghua, provincia de Jiangsu (China), un hombre decidió probar un remedio popular contra el estreñimiento: introducirse una anguila viva por el ano. El animal recorrió el recto hasta el colon,
perforó la pared y se abrió paso hacia el abdomen. El resultado fue dolor intenso y vergüenza, según ese relato.
Que se cite un precedente no convierte el caso de Bangladesh en copia, pero sí explica por qué tanta gente lee la palabra
accidentalmente con la ceja levantada.
¿Qué animal era? La foto tampoco ayudaba
A todo esto se suma un detalle: la imagen que acompañó al suceso mostraba un pez que no todos identificaron como anguila. Un lector apuntó que se trataba de una
morena, una especie distinta.
¿Sobrevivió la anguila? Nadie lo confirma con claridad. ¿Fue un accidente? Nadie lo va a demostrar. Queda un pescador de 55 años, un colon perforado y una palabra,
accidentalmente, cargando con el peso entero de un relato que se sostiene, precisamente, en lo que no se puede comprobar.