El hilo da el no por hecho y reparte la factura electoral
El tramo arranca con el voto ya consumado. Nadie discute ya si Junts se abstiene o no:
todos dan por hecho el no y el hilo se ha mudado a otro sitio. A quién le cuesta el escaño. Son
40 mensajes en un solo día, el 2 de octubre, y no aparece un solo defensor del decreto tal y como está.
Qué se ha sabido
Porron pega
la información de The Objective sobre la negociación entre Junts y el PSOE y lo despacha con un «BOOOOOOMM». Es la única fuente nueva que entra al hilo.
Mr. Pwnage trae la respuesta de Sánchez en la tribuna del Congreso, según la cual la Historia juzgará al PP y a Junts antes de lo que piensan, y se queda pensando en elecciones.
Von Rudel compara dos fotos del Congreso, la de 1982 con 82 diputados y la de hoy, y sentencia que arriba parecía una junta de empresa seria y abajo una cena de amigos de los 80. Gubelkian pregunta de broma si en el PSOE multan por llevar corbata.
El Profeta 2.0 zanja el asunto con una sola palabra: «Derogado».
Dónde está la bronca
Cuatro frentes.
El primero es el relato. Chimpu lo resume: si los decretos caen, el PSOE culpa a la derecha y se queda tranquilo. Republican lo desarrolla y ve en el no de Junts la bala en la recámara de Sánchez para convocar elecciones con la vivienda como bandera y presentarse como mártir de los inquilinos. mateoysuguitarra y Ces25 le ponen la pega por el otro lado:
ocho años para actuar y nada. Douglas MacArthur lo cuenta en dos legislaturas y añade que presentarse ahora de salvador es de vergüenza.
El segundo es el electorado. nada2 sostiene que los caseros socialistas no le van a votar después del susto y que el piso, para su votante de toda la vida, no se toca. zepolac va en la misma dirección y avisa de que quien se oponga se va a oponer con todo. AzulyBlanco pone el cálculo encima de la mesa: cuántos votantes socialistas son propietarios, incluso bi-propietarios, frente a cuántos son inquilinos, y si movilizan a los suyos. Douglas MacArthur ataca al sindicato de inquilinas: si lo suyo no es un movimiento político sino social, dice, por qué solo hay cantos contra unos y no contra otros. nada2 responde con una palabra: subvenciones.
El tercero es el marco migratorio. Una parte del hilo mete la vivienda ahí: sostiene que el problema solo afecta a los recién llegados, que los españoles ya tienen casa y que los dos decretos buscaban el voto de los migrantes. Chimpu, en la otra esquina, dice que el problema es multifactorial y que así montado, con las comunidades autónomas de por medio, no tiene solución.
El cuarto es el PNV. jbsinmiel abre con que si el partido vasco vota siempre lo mismo que Bildu, el votante acaba yéndose a Bildu. Jona Takalua sostiene que Junts ha votado en contra precisamente porque no puede ir contra sus votantes, y compara con los vascos. isasosttw le corrige de plano.
Quién paga en las urnas
isasosttw describe al votante modal del PNV como una mujer viuda que nunca vota otra cosa, y sitúa el punto débil del partido en la edad: la factura que pagará en las urnas, dice, es la del tiempo. meloinvento define el electorado de Junts como pequeño propietario, dueño de pyme o autónomo de largo recorrido, gente de orden y conservadora más que independentista, y sostiene que en el Parlament su portavoz ya no habla de independencia, solo de mejorar la gestión de la autonomía. Ardilla Roja añade que ahí también caben el independentista apaleado y la clase media que se apaga.
El cálculo que circula es simple: si el votante de Junts es propietario, votar a favor del decreto era desaparecer. Jona Takalua lo dice sin rodeos. La duda que queda en el aire es la otra mitad: cuánto de ese votante propietario hay también en el electorado socialista.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía el precio de la abstención. Ahora la abstención ya no está sobre la mesa: el no se da por consumado y el hilo se dedica a buscar a quién le pasa la factura. Entra el PNV como caso paralelo con su propio desgaste. Entra también la pregunta de si el Gobierno puede vivir electoralmente del papel de víctima. Y nadie ha movido una cifra que demuestre que ese relato cuela.