El hilo pasa del pedal chino al Omoda que pierde el eje trasero
El pedal ya no interesa. En este tramo el hilo se va a por otra cosa: un
Omoda 5 al que se le suelta el eje trasero con las dos ruedas en plena carretera. Alguien pega el tuit y a partir de ahí el debate cambia de coche, de marca y de país. El pedal de plástico queda como el aperitivo.
Qué se ha sabido
El dato que entra con fuerza es el del
Omoda 5. Un forero pega un tuit de una cuenta que se hace llamar Darren: el
6 de octubre de 2026, en Johor Bahru (Malasia), un Omoda 5 circulaba a unos
85 km/h sin golpe ni bache y el eje trasero se soltó con las dos ruedas. El coche dio un trompo. No hubo heridos. El tuit añade que no es la primera vez. Otro forero enlaza una noticia de Motorpasión sobre el mismo asunto:
airbags Takata que cientos de talleres rechazan por miedo a dañar a sus empleados. Y un tercero recuerda el eje trasero de un Peugeot de cuando la marca «era buena».
También se cuela un vídeo de
NeedCarHelp: alemanes de
70.000 a 100.000 euros con plásticos peores que los de una C15. Y alguien aporta una tabla de coste laboral por coche:
3.300 dólares en Alemania,
955 en España,
305 en México,
273 en Rumanía,
106 en Marruecos. Su conclusión: la mano de obra es lo de menos, el ahorro viene por otro lado.
Sobre el vídeo del pedal, un forero defiende que no es un publirreportaje: dice que el análisis cuenta lo bueno y lo malo del BYD y avisa de lo que puede pasar pasada la garantía. Otro apunta que el pedal se grabó con
cuatro cámaras.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en tres. Primero: los que sostienen que el fallo del pedal es un caso aislado y que quien frena así no existe. Un participante lo llama «edge case». Otro dice que su hierro alemán del 96 no parte el pedal ni subiéndose encima con los dos pies. Y un tercero recuerda que Stellantis ya usaba pedales y bombas de embrague de plástico.
Segundo: los que defienden que el problema no es el país, es el pliego. Un forero lo dice claro: si les das las especificaciones y validas materiales y proveedores, fabrican mejor que aquí; si les dejas decidir, reducen operaciones y control de calidad. «Lo barato sale caro», remata. Otro añade que los coches chinos tienen
5 estrellas EuroNCAP y que llamarles malos es de mongólicos. La respuesta llega rápido: «Si tu lo dices...».
Tercero: los que tiran de hemeroteca. Un forero recuerda las correas de goma sumergidas en aceite, las alfombrillas que bloquean el acelerador y los Teslas que se aceleraban solos. Otro cuenta que a su VW le cambiaron el airbag por revisión oficial y que era peligro de muerte real. Y un tercero menciona el Renault Kangoo I, cuyo acelerador se rompía al pisar a fondo, y el Mercedes Clase A de primera generación.
En medio de todo eso, alguien suelta una parodia: el pedal del freno es una pieza heteropatriarcal que ejerce violencia sobre la mecánica. Y otro responde con un chiste sobre pintar el pedal de violeta. El hilo también se engancha a discutir si los que compran coches chinos son unos linces o unos gallitos que acabarán como avestruces. Y vuelve el nombre de Ángel Gaitán: un forero dice que acierta en un 40% de lo que habla y falla o miente en el otro 60%, y que la peña se traga las trolas porque es amigo de Friker. Otro responde que si no te gusta, te pongas a hacer lo que él hace.
Qué cambia respecto a antes
El pedal deja de ser el centro. El asunto nuevo es el Omoda 5 y la pérdida del eje trasero, con fecha y lugar. La discusión sobre aranceles y proveedores chinos en marcas alemanas se aparca. La predicción que se cumple es la de quien dijo que el hilo acabaría hablando de cualquier cosa menos del pedal. Y entra un dato que nadie discute: el coste laboral por coche según el país.
Una predicción que se queda ahí
Un forero vaticina que los que ahora presumen de coches chinos acabarán convertidos en avestruces. No da plazo. Otro augura que si se parte el pedal del acelerador y se queda el sensor pillado, el día anodino se convierte en una secuela de Speed por la M40. Tampoco da fecha.