El pedal de plástico de 100.000 € se rompe y el hilo se parte en dos
El hilo arranca con el vídeo del pedal partido y en dos páginas ya no se habla del pedal. Se habla de aranceles, de proveedores chinos en BMW y Mercedes, de un primo arrepentido con un Ebro y de si el problema es el fabricante chino o el que compra barato para vender caro aquí. Alguien suelta
y la conversación se va por donde nadie esperaba: a discutir si el fallo es del diseño o del precio final.
Qué se ha sabido
El vídeo que abre el tramo es el de la prueba de frenada, pero el dato que se repite es otro:
100.000 euros por un coche con nevera, cafetera y proyector, y el pedal cede. Varios foreros insisten en que no es la primera unidad:
«esto ya ha pasado con otras dos unidades del mismo modelo», dice uno. Otro apunta que el fallo no es aislado y que el material es
plástico fino sobre un rodamiento igualmente plástico.
Entra un dato nuevo: un participante recomienda el canal de
Ángel Gaitán y asegura que en vídeos de mecánicos se ven coches alemanes de gama alta con cada vez más piezas chinas. La respuesta no se hace esperar:
«Ángel Gaitán es asquerosamente inaguantable», suelta otro, y el hilo se enciende por el youtuber en vez de por el pedal.
Aparece una cifra que nadie discute:
35% de arancel. Un forero calcula que un coche chino que aquí se vende entre
20.000 y 25.000 euros debería costar sin aranceles alrededor de
15.000. Y remata: los que se venden a
40.000 deberían costar
26.000 sin el impuesto. Otro responde que los coches europeos en China cuestan
18.000 y aquí se venden a
40.000.
También se cuela una experiencia personal: un forero dice que hace años perdió una rueda trasera conduciendo un Ferrari Testarossa y por poco se mata. Y otro cuenta que su coche tiene
22 años, lo compró con
38 primaveras y va como el primer día.
Dónde está la bronca
La bronca se parte en tres. Primero: ¿el problema es el fabricante chino o el que encarga el coche? Un participante lo dice claro:
«los chinos te fabrican lo que quieras, con los materiales y acabados que desees». Si el diseño es una mierda por ahorrar cuatro céntimos, el resultado es una mierda. Otro va más allá:
«no es que el chino haga mierda, es que el que compra en china compra mierda», y señala al que va al proveedor más barato y luego vende aquí como si fuera europeo.
Segundo: los aranceles. Un forero sostiene que con un
35% de arancel hay que abaratar costes por todos lados, y que el consumidor se lleva el palo. La respuesta es que los coches europeos en China cuestan lo mismo que aquí,
18.000, pero aquí se venden a
40.000.
Tercero: el youtuber. Unos lo recomiendan, otros lo ponen a caer de un burro. El hilo se va por ahí durante varias páginas.
Hay quien intenta rebajar el tono:
«estamos hablando de un modelo concreto, así que tampoco deberíamos hacer cherry-picking con este caso». Y quien recuerda que los europeos también han puesto plástico en pedales durante años, y menciona el caso del Ford Pinto.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es que el foco se mueve del pedal al precio. Ya no se discute si el plástico es fino o no: se discute por qué un coche de
100.000 euros lleva esa pieza. Entra el arancel del
35% como explicación, entra el proveedor chino de las marcas alemanas y entra la comparación de precios entre China y Europa. El pedal sigue roto, pero el hilo ya va de otra cosa.
Lo que dice la gente
«Lo barato comprado caro, saldrá carísimo», dice uno.
«Fácil arreglo, se sustituye esa pieza por acero y a otra cosa», responde otro.
«El coche del video es un modelo chino de 100000 euros, proyector, nevera, cafetera, ..., lujo el que quieras», ironiza un tercero. Y un cuarto sentencia:
«Yo entiendo que recorten costes en todo lo posible para hacer sus coches competitivos en el resto del mundo, pero justo en el pedal de freno es donde no deberían escatimar».
Alguien avisa de que con la IA
«lo vais a pasar muy mal». Otro responde que él no lo pasará mal porque no va a comprar un coche chino. Y un tercero zanja:
«Frenar está sobrevalorado».