Del vídeo al LinkedIn: el hilo busca el trabajo de la dirigente
El hilo pega un giro brusco. Ya no se discute el vídeo ni quién dijo qué. Ahora se busca el trabajo de la dirigente. Un forero dice haber encontrado su perfil profesional y pide escribir a su empresa para que sus jefes vean el código de conducta. A partir de ahí, el tramo se parte en dos: los que quieren consecuencias laborales y los que se enredan en chistes, insultos y ajustes de cuentas entre ellos.
Qué se ha sabido
Un participante afirma que la dirigente tiene un perfil en LinkedIn en el que figura como
monitora en Eurest España desde
octubre de 2021, en Parla, a tiempo parcial. Eurest es una empresa de restauración colectiva del grupo Compass Group. El mismo forero pide que se les haga llegar el vídeo para que sus responsables vean cómo respeta el código de conducta de la compañía, y enlaza la web de la empresa, su página de contacto y el documento de conducta:
Eurest,
contacto de Eurest,
contacto de Compass Group y
código de conducta. No hay confirmación de que ese perfil sea real ni de que la empresa haya recibido nada. Otro forero dice que la mujer va bastante perjudicada y que esa compañera ya está fuera. También se comenta que en el vídeo interviene alguien con cargo de secretaría de juventud e infancia de Podemos, con enlace a un perfil de Facebook. Y se pegan dos vídeos de YouTube:
y
.
Dónde está la bronca
El choque ya no es sobre el episodio, sino sobre qué se hace con él. Un frente pide consecuencias laborales: llevar el vídeo a la empresa, revisar el código de conducta, que los jefes vean el comportamiento. Otro frente se enreda en burlas sobre el aspecto del reportero y sobre la dirigente, con comentarios sobre la barba, la gorra y el barrio. Hay quien sostiene que el reportero es un provocador que juega con fuego todo el rato, y quien responde que eso no justifica la reacción. También se cruzan acusaciones entre foreros por el uso de etiquetas políticas: unos dicen que aquí se llama comunistas a todos, otros responden que no son comunistas sino socialdemócratas o trotskistas. Un participante recuerda el episodio de Ceuta para comparar, y otro le responde que son cosas incomparables. La discusión deriva hacia si llamar nazi o fascista a alguien sin serlo es denunciable, y hacia si grabar sin consentimiento también lo es. Alguien apunta que el reportero buscaba precisamente una reacción para montar un vídeo. Y otro responde que el reportero no se movió y que eso fue lo correcto.
Qué cambia respecto a antes
El vídeo deja de ser el centro. Ahora el centro es el perfil profesional de la dirigente y la posibilidad de consecuencias laborales. También entra con fuerza el debate sobre el reportero como provocador profesional, y se abandona la discusión sobre si hubo amenazas de muerte. La pregunta de si se sabe quién es la dirigente tiene ahora una respuesta: un forero dice haberla encontrado en LinkedIn. Nadie lo confirma. El hilo sigue partido entre los que quieren actuar contra su empleo y los que solo quieren discutir entre ellos.
Un ajuste de cuentas entre foreros
Pedro el Romano vuelve a bloquear a varios usuarios. Primero a uno por un insulto nuevo, después a otro por cambiar una palabra en una cita. El intercambio se llena de reproches sobre cómo se cita, qué se puede decir y quién empezó. Varios mensajes se cruzan acusándose de trolear mal o de no llegar al nivel. La bronca por el episodio de Parla queda de fondo, tapada por la pelea interna.