El hilo se rompe: «menos panchos» contra «todos somos emigrantes»
El hilo se parte en dos. Ya no se discute la ley de habitaciones ni la cédula. Ahora se discute quién tiene la culpa. Y la culpa, para una parte, tiene nacionalidad. Para otra, tiene precio. En medio, dos tuits que se pegan sin contexto y que encienden la mecha: uno de Getafe y otro del Metro de Madrid.
Qué se ha sabido
Los tuits que aparecen en este tramo son dos. El primero, atribuido a una cuenta de ultraderecha, dice que «esto ha ocurrido en Getafe, Madrid» y añade que «no cabe un loco más en este país». El segundo, de otra cuenta, se pega con la frase «Metro de Madrid. Nos están reemplazando en nuestro propio país». Ninguno de los dos se desarrolla. Se usan como munición.
El dato duro lo suelta un forero que dice haber trabajado en un padrón:
pisos con más de 100 empadronados. Añade que desempadronar a alguien «puede llevar más de un año» y que si te ponen pegas «te empadrona el albergue». Menciona que las nacionalidades más empadronadas, hace una década, eran venezolanos, marroquíes y senegaleses. No aporta fuente.
Otro participante recupera la norma de la cédula:
1 persona en dormitorios de menos de 8 m², 2 en dormitorios de 8 a 12 m² y 3 en más de 12 m². Y matiza que no se puede superar si no son familia, pero sí si son familia y no se pasa de
1 persona cada 9 m² de vivienda. Dice que varía por comunidades.
También se enlaza un tuit suelto,
, que se comenta de pasada y sirve para reforzar que el fenómeno ya no es solo de habitaciones.
Dónde está la bronca
Aquí salta la bronca de verdad. Un forero lo dice sin anestesia: «Aquí todos buscando mil soluciones: limitar los precios, limitar el número de personas por vivienda, construir más, crear más paguitas... Cuando todos esos problemas simplemente dejarían de existir con una medida sencillísima: MENOS PANCHOS». La respuesta no se hace esperar. Otro le contesta que los españoles también emigraron a Alemania, Francia y Suiza, y que «gente viviendo en un cuarto y haciendo la puta mierda que no iba nadie en esos países a hacer» es exactamente lo mismo que pasaba aquí hace 60 años.
La cosa se calienta. Un tercero responde al primero con un «Mira que sois subnormales, joder», que resume el tono. Hay quien sostiene que «los subarriendos están prohibidos y están a la orden del día» y que la solución no es prohibir eso, sino «prohibir los panchos». Frente a eso, otro recuerda que la ocupación máxima ya está fijada y que «otra cosa es que no haya voluntad de meter mano». Y añade: «A mí me preocupan los menores».
El debate se enreda con la ley. Un forero afirma que los subarriendos «están prohibidos si así se pacta en el contrato, no porque lo diga la LAU». Otro responde: «No mires al dedo, colega». Y un tercero zanja: «Aaaa ya cállese, cojudo».
La cosa deriva hacia el empadronamiento. El forero que trabajó en un padrón cuenta que «hay pisos con más de 100 empadronados» y que «desempadronar a alguien es una tarea que puede llevar más de un año». Otro responde que «antes ocupan. Nadie te va a echar...». Y un tercero sentencia: «Lo siguiente ya es el chabolismo».
También hay quien mete el capitalismo en la ecuación: «El capitalismo funciona bastante bien hasta que lo contaminas con regulaciones socialistas». La respuesta llega en mayúsculas: «EJQE ESTAMOJ CONTAMINAOH DE SOSIALIMMOH». El tono no baja.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje. En la entrega anterior se discutía si limitar por ley el número de habitantes por vivienda. Aquí eso ya está superado. La cédula se menciona, pero nadie la discute como solución. El debate se ha movido a otra cosa: si el problema es la inmigración o el mercado. Y ahí no hay puente.
Lo que se da por hecho: que la norma existe y no se aplica. Lo que entra nuevo: el padrón como herramienta, los tuits de Getafe y Metro como prueba, y la propuesta de que no hace falta ley nueva, sino «llamarles uno a uno, detenerlos y ponerlos en un barco del tiron». La ley, dice quien lo propone, «ya está desde el gobierno de Zapatero».
Un forero cierra con una firma y se va. El hilo sigue.