El hilo se enciende: horario solar, Franco y la hora de Portugal
El tramo arranca con una exigencia tajante:
«Como si los horarios de las actividades no se pudieran modificar, horario solar y punto». A partir de ahí, el hilo se parte en dos bandos que ya no discuten el cambio de hora, sino qué hora debería quedarse España para siempre. Unos defienden el horario de verano como el de la vida; otros, el de invierno como el de las mañanas. Y en medio, la sombra de Franco y el meridiano de Greenwich.
Qué se ha sabido
La discusión se llena de datos geográficos. Un participante recuerda que
el meridiano de Greenwich pasa por Castellón y que la mayor parte del territorio español queda al oeste, así que el reloj oficial lleva décadas desfasado. Otro añade que Cataluña, Baleares, buena parte de Huesca y parte de la Comunidad Valenciana sí están en su huso, y que los demás no. Con un Greenwich puro, calcula,
anochecería sobre las 17:30 en el oeste peninsular y a las 17 h en Levante; en Baleares, sobre las 16:45. Su propuesta menos drástica: dejar el horario actual de verano, con anochecer sobre las 21 h y amanecer a las 6 h.
La pregunta sobre Franco también aparece: si el huso alemán de los años 40 ya hacía oscurecer más pronto, ¿el horario de invierno actual lo agrava? La respuesta queda en el aire, pero la duda se instala.
Sobre el terreno, un forero asturiano cuenta que este verano fue el primero de su vida en que no bajaron de
25 grados en Asturias en julio, agosto y septiembre, ni siquiera con nubes. Otro responde que él estuvo de maravilla en Asturias y que veranos calurosos ya había en los 80 y 90, aunque con más tormentas que refrescaban.
Dónde está la bronca
El choque central es entre los que quieren el horario de verano fijo y los que defienden el de invierno. Los primeros argumentan que salir del trabajo a las 18 h y que ya sea de noche es deprimente, y que las mañanas largas no sirven si no trabajas de mañana. Los segundos responden que el horario de invierno es el bueno: mañanitas largas y pronto a la cama, y que el trasnoche es cosa de vida disoluta. La réplica no se hace esperar: hay trabajos nocturnos muy dignos, y el que es disoluto lo es a cualquier hora.
El segundo choque es sobre el huso horario. Un participante sostiene que quedarse con la hora de España es quedarse con la de nuestro entorno, no con la de Inglaterra. Le contestan que nuestro entorno no es la frontera de Polonia con Rusia, a más de
3.000 kilómetros. Ahí el hilo ya va de geografía política.
El tercer roce es sobre el verano. Una forera dice que está harta de tanta luz y de no poder abrir los ojos con 48 grados. Le responden que si no le gusta cómo funciona la naturaleza, siempre puede pasar el invierno en el hemisferio sur. Y otro sentencia que sin verano no hay vida, que es la mejor época para las plantas. La respuesta es que sin otoño, invierno y primavera tampoco, y que si todo el año hiciera el tiempo de junio a septiembre, España sería más árida que el Sáhara.
Qué cambia respecto a antes
El hilo ya no discute el cambio de hora en sí, sino qué hora debería quedarse España para siempre. La predicción del bloqueo europeo se cumple sin sorpresas: nadie espera que Bruselas mueva ficha. Lo nuevo es la entrada del meridiano de Greenwich como argumento central y la pregunta sobre Franco, que nadie responde del todo. También aparece la nostalgia de los relojes manuales: una forera echa de menos la rutina de cambiar todos los relojes de la casa, aunque matiza que no la echa de menos, pero le trae recuerdos.
Y en medio de todo, un poema de Al alba, de Luis Eduardo Aute, pegado sin avisar, que habla de noches más largas y de no abandonarse al alba. Nadie lo comenta, pero encaja.