El hilo se parte: inspecciones, microbios y la mano negra
La quesería ya no es el tema. El hilo se ha partido en dos: los que creen que
ocho inspecciones en dos años son acoso y los que piden ver la otra cara antes de ponerse del lado del productor. En medio, un enlace al caso original y otro a la listeriosis de la carne mechada.
Qué se ha sabido
Rescatador recupera el enlace de
la noticia original en Segre y una imagen de la quesería. Estroboscopico trae el caso de la
intoxicación por carne mechada y recuerda que en los años 80 hubo
5.000 muertos y 20.000 afectados por el aceite de colza desnaturalizado. Dice que por eso le parece bien que se inspeccione todo lo relacionado con la alimentación.
Manottas aclara que las cuantías que dio antes son de primera mano: era gerente de las UTE. Rebel6000 cuenta que denunció varias veces al vendedor de papas de Puerto Banús y que este tenía licencia de venta ambulante y nunca lo tocaron. Añade que en Puerto Banús no inspeccionan ningún comercio.
Kelowna pone el ejemplo del Casu Marzu en Cerdeña y el Hortelano francés, que siguen elaborándose pese a ser ilegales, y dice que aquí son más papistas que el Papa. Cuenta el caso de una funcionaria de un pueblo extremeño que denunciaba a ganaderos por quitar el barro de las orillas de las charcas para que no se ahogaran las ovejas.
Dónde está la bronca
El hilo se parte entre los que ven acoso y los que piden datos. Ace Tone sostiene que muchas inspecciones insistentes empiezan por una denuncia de un vecino envidioso o de alguien con quien se tuvo un conflicto. Jardinero Fiel dice que conoce el tema de primera mano y que detrás de las inspecciones muy consistentes hay una mano negra: alguien a quien no le has caído en gracia, del sector público o del privado. Mayor Jasón va más lejos y apunta a un posible chantaje: que tras la primera inspección les pidieran un incentivo para hacer la vista gorda y que, al no ceder, les acosaran hasta cerrar. BlackFriar lo dice sin rodeos: la solución es pagar al de sanidad, es un arte que no todos dominan.
Enfrente, Pura Sangre pide saber por qué les multaron antes de juzgar y dice que no se pone del lado de alguien que sea un cerdo al que le importe una mierda la salud de los demás. Sigpac pide rascar: dice que faltan datos, como una inspección anterior con problemas graves de etiquetado, trazabilidad o analíticas, y que quizá haya una alerta alimentaria con origen en esa quesería. Añade que conoce el sector y que hay funcionarios que lanzan una alerta alimentaria por un etiquetado que no se lee bien. Nefersen pide conocer el otro lado porque igual las inspecciones no eran arbitrarias. TresTristesTigres apuesta a que hay un poco de todo, pero que si está todo en regla pueden inspeccionar todas las veces que quieran.
Dj Puesto carga contra los funcionarios que se vanaglorian de ser inflexibles y de haber cerrado empresas: dice que les ha dicho a la cara que esas empresas pagan su salario y que han mandado a 20 cotizantes a la calle. Esta democracia es falsa pide seguimiento de la multa inicial y lo que finalmente se paga, y recuerda que los vertidos graves a ríos quedan en sanciones ridículas. Minsky Moment responde con ironía: una nuclear. Kelowna suelta que será más fácil hacer microchips con las máquinas de ASML que hacer queso.
FeministoDeIzquierdas cambia el foco: se pregunta quién comprará a esa gente y dónde compraban los emprendedores, y dice que él vota con la cartera. DonManuel, sabiendo que el hilo es una fiesta antiestado, pregunta qué votaban los de la quesería, no vaya a ser motivo de nutrición. Paguitófilos Remófobos pregunta si rotularon en español. Zulu ya lo había apuntado antes con el catalán.
Qué cambia respecto a antes
La discusión sobre las 960.000 páginas y las normas estatales se ha quedado atrás. Ahora el eje es si las inspecciones responden a una mano negra o a problemas reales, y si el Estado es enemigo o garante. Entra con fuerza el precedente de la listeriosis y el aceite de colza como argumento a favor de inspeccionar. También entra el caso de la funcionaria extremeña y el del vendedor de papas con licencia. La predicción de Manottas sobre las grandes que pagan y las pequeñas que se disuelven sigue coleando, pero ahora con la aclaración de que sus cifras eran de primera mano. Nadie ha rectificado, pero el tono se ha partido: ya no hay consenso ni en que la quesería sea la víctima.