El hilo pasa de la quesería a la burocracia: 960.000 páginas al año
La quesería ya no es el tema. El hilo se ha ido a otra parte: a cuántas normas se publican, quién las paga y por qué los inspectores vuelven siempre a los mismos sitios. En este tramo entran cifras, un testimonio de primera mano y una pelea sobre a quién se inspecciona de verdad.
Qué se ha sabido
Rescatador trae dos enlaces y los suelta sin adornos. El primero,
una intervención de la ex fiscal general del Estado en la que critica el abuso del decreto-ley y «la inflación inasumible de leyes estatales y autonómicas», con el riesgo de «inseguridad jurídica y deficiente cumplimiento». El segundo,
un cálculo sobre la burocracia española: una media de
960.000 páginas al año en los boletines oficiales durante la crisis, de las que unas
203.000 son del Estado y
757.000 de las comunidades autónomas. Añade otro dato:
41.336 normas estatales entre 1970 y 2016, a un ritmo de
900 leyes al año.
Manottas cuenta su experiencia en una constructora del IBEX. Los inspectores iban mes tras mes. Un día preguntó por qué no visitaban a las pequeñas, donde se cumplen menos las normas de seguridad y salud. La respuesta que atribuye a la inspectora: porque a las grandes se les puede sancionar y pagan; las pequeñas desaparecen y crean otra sociedad. Añade cifras de multas:
90.000 euros por dos trabajadores de una subcontrata sin casco ni arnés en una cubierta, y
400.000 euros por romper un cable de fibra óptica entre Tenerife y La Palma.
Poli_diaz aporta otro caso: en la pizzería de Puerto Banús donde trabajó de repartidor había gente sin papeles y sin contrato, y nunca vieron una inspección. Aeneas suelta que lleva
cinco años con su negocio en negro.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es sobre el queso. Es sobre a quién se inspecciona y por qué. Un bloque sostiene que el sistema aprieta al que tiene patrimonio embargable y deja en paz al que no. Manottas lo dice con su anécdota: las grandes pagan, las pequeñas se disuelven. Escudero lo formula en abstracto: el Estado quiere «el papel firmado con un sello», y la burocracia está pensada para que solo las grandes puedan mantenerla con personal dedicado. Parlakistan va más lejos y habla de eliminar al pequeño empresario para favorecer a las multinacionales. «Esta democracia es falsa» matiza que las sanciones a grandes empresas suelen quedar en nada.
Enfrente, la defensa de la inspección como tal. Sinosuke reconoce sentimientos encontrados: si Sanidad ha ido ocho veces en dos años, algo sospechoso hay. Y añade que mucha gente confunde «producto artesano» con tener todo lleno de mierda. Ciudadlibre responde con el argumento del microbioma: cuanto más bacterias y hongos, mejor. Zulu apunta a otra causa: que no rotulaban en catalán. La_trotona cierra con ironía: es en Cataluña, los mejores emprendimientos en Madrid.
También hay quien cambia de tercio. Peritta pide que la guerra sea ya, antes de que sea entre otros y nosotros seamos el botín. MoonDéjàVu sugiere que pueden montar un sindicato y matar al responsable. Polybolis resume: no es queso, es leche en mal estado, y lo atribuye al PSOE. DDT pregunta si habría que cerrar los hospitales, porque en las pruebas de lavado de manos la contaminación es del 100%.
Qué cambia respecto a antes
El caso concreto se ha quedado atrás. Ya no se discute si la quesería cumplía o no: se discute el sistema que la inspeccionó. Entran cifras verificables —las 960.000 páginas, las 900 leyes al año, los 41.336 normas— y entra un testimonio directo sobre el criterio de inspección. La predicción de que VOX tiene mucho que ganar si lo hace bien no se ha cumplido ni desmentido: nadie la ha retomado. Lo que sí aparece es una predicción nueva: que las multas a grandes empresas son tan ridículas que les compensa seguir incumpliendo.
La cifra que nadie discute
Las
960.000 páginas al año en boletines oficiales se repiten sin que nadie las rebata. Rescatador las desglosa:
203.000 del Estado,
757.000 de las autonomías. El hilo las usa para decir que el pequeño no puede cumplir ni leyendo a jornada completa. Nadie ha verificado el cálculo, pero nadie lo ha puesto en duda tampoco.