Un profesor de universidad admite que engaña a sus alumnos
Un artículo publicado en LinkedIn por un profesor universitario, Daniel Arias Aranda, en el que reconoce que la formación que imparte está desconectada de la realidad laboral y que los alumnos carecen de bases, ha encendido el foro. En 400 mensajes escritos entre el 1 y el 2 de enero de 2023, los participantes diseccionan el texto y se enzarzan en una discusión que mezcla la autocrítica del docente con la acusación de que el sistema entero está podrido.
Qué se ha sabido
El detonante es el enlace al artículo de Arias Aranda, que varios foreros leen y comentan. En él, el profesor afirma que los estudiantes llegan a la universidad con graves carencias en matemáticas básicas y comportamiento, y que él mismo imparte contenidos obsoletos que no servirán para los empleos que existen. Un participante cuenta que un amigo ingeniero dejó la docencia y se marchó a México tras comprobar el bajón de nivel. Otro asegura que en su departamento han notado un descenso brusco en los últimos dos años, «no gradual, sino de cámara oculta». Se citan datos como que solo un 18% de los 525.000 funcionarios de los ministerios tiene carrera universitaria, o que hay más docentes no universitarios que personal sanitario. También se enlaza una noticia sobre el examen de oposición a Primaria que suspendió el 86% de los aspirantes.
El artículo original de Daniel Arias Aranda en LinkedInDónde está la bronca
La discusión se parte en dos. Unos defienden que el texto dice verdades como puños y que la universidad española es un pozo de endogamia, temarios caducos y profesores que no han pisado una empresa. Otros sostienen que el profesor se lava las manos: que él es parte del sistema que critica y que lleva 25 años viviendo de lo público. Varios le reprochan que diera clase de Dirección Estratégica con 25 años y sin experiencia real. Hay quien le acusa de cobarde por no dimitir. Y quien le defiende diciendo que al menos ha tenido el valor de contarlo. La bronca deriva en insultos y descalificaciones mutuas, con foreros acusándose de ser unos mediocres o unos enchufados. Algunos intentan reconducir el debate hacia propuestas concretas, como exámenes de ingreso o volver a filtrar en secundaria, pero la discusión se encona.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo era un resumen general del problema. Con este tramo, el foco se pone en un caso concreto: un profesor que admite el engaño y las reacciones que provoca. Se pasa de la queja abstracta a la acusación personal y a los testimonios de primera mano. También entra con fuerza el debate sobre la endogamia universitaria y la falta de experiencia profesional de los docentes. La predicción de que el nivel seguirá bajando se refuerza con ejemplos como el de los alumnos chinos que aprueban sin saber español.
Experiencias personales
Varios foreros cuentan casos propios. Uno relata que en su época universitaria solo tuvo uno o dos buenos profesores por curso y que los demás iban a cumplir el expediente. Otro dice que en su facultad los alumnos chinos aprobaban sin hablar una palabra de español. Un tercero asegura que en su empresa ha dejado de contratar a recién titulados porque no saben ni justificar un texto en Word. Y una forera cuenta que su hermano, profesor de ingeniería, preguntó en clase qué eran esos «churritos» de una integral doble.
Lo que se cuece en los despachos
Más allá del artículo, el hilo destila una sospecha: que la universidad ha bajado el nivel para llenar aulas y justificar presupuestos. Se menciona que los departamentos reciben fondos según el número de alumnos y que eso presiona para aprobar. Algunos hablan de «fábricas de títulos» y de másteres que se regalan. La discusión deriva hacia la política educativa y la endogamia, con acusaciones cruzadas sobre quién es responsable de la situación.