El hilo se parte: unos esperan el atentado y otros lo niegan
El tramo arranca con una apuesta concreta: un atropello en un mitin en Valladolid el 27 de noviembre, con un conductor que se lleva por delante a un ministro y muere dejando un mensaje contra los migrantes y las pensiones. La escena, descrita con todo lujo de detalles, abre una nueva ronda de escenarios. Pero enseguida el hilo se parte en dos: los que siguen afinando la fecha y el método, y los que directamente niegan que vaya a haber atentado. La discusión ya no es solo sobre cuándo y cómo, sino sobre si todo esto es una cortina de humo.
Qué se ha sabido
La apuesta más detallada de este tramo es la de un forero que sitúa el ataque en **Valladolid** el **27 de noviembre**: un coche conducido por un supuesto ultraderechista intenta atropellar al presidente en un mitin, falla y mata a un ministro. El relato incluye las últimas palabras del conductor y cartas de amor a una presidenta autonómica. Es la primera vez que se pone un escenario con nombre y apellidos de la víctima mortal.
Otro participante apunta a un accidente en un hospital o en un instituto como cortina de humo antes de una huelga, y concreta la fecha: **entre el 17 y el 19 de noviembre**. La idea es que el Gobierno necesita tapar el conflicto laboral con una desgracia mayor.
También se recupera la teoría del atentado en trenes: se habla de un ataque en trenes de Madrid con una furgoneta que contiene una copia de una película, el libro de Hitler, otra película y una cinta de música. La escena se atribuye a la ultraderecha.
Un forero aporta un tuit de un perfil llamado Wall Street Wolverine en el que se reproduce una declaración de un expresidente del Gobierno sobre ganar por sorpresa. El tuit se comenta como ejemplo de la estrategia electoral del PSOE, pero nadie lo enlaza con un atentado. Es el único enlace del tramo.
Las fechas se multiplican: **20 de noviembre** para un paquete bomba con carnet de un partido, **una semana o diez días antes** de las elecciones para disturbios o una paliza a un alcalde, y se insiste en el **29N** como fecha central. Alguien menciona un apagón para suspender las elecciones.
Dónde está la bronca
El choque principal es entre los que creen que el autoatentado es inevitable y los que lo niegan. Un participante lo dice sin rodeos: «no va a pasar nada y lo sabéis», y añade que ganará la derecha y nos meterán en guerras. Frente a él, otro sostiene que «no va a ser un autoatentado», sino un ataque contra musulmanes en una mezquita perpetrado por un hombre blanco de ultraderecha, y que será **una semana antes** para capitalizarlo en votos.
La bronca sube de tono cuando interviene un forero que acusa a los demás de tragarse mentiras y reivindica al presidente como el mejor que ha habido. Los demás le responden con escepticismo. Uno le pide que ilumine y él remite a dos hilos que abrió hace tres años. La discusión deriva hacia el 11-M: alguien pregunta si las tres personas que murieron en aquel atentado también fueron muertes falsas. La pregunta queda en el aire.
Otro frente es el de los métodos. Se barajan desde un lanzapatatas hasta un ataque con polonio en una pizza, pasando por un empalamiento con un objeto sexual y un atropello con un burro en el Congreso. Son mensajes de guasa, pero se mezclan con las apuestas serias. Un forero recuerda que ya se han hecho sobres con balas y otro responde que eso ya está hecho.
También hay quien rebaja la intensidad: «No creo que hagan algo gordísimo», dice un participante, que apunta a disturbios en grandes ciudades o a una paliza a un alcalde menor, siempre culpando a la ultraderecha, y que todo les salga mal.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo era una quiniela de escenarios. En este tramo entra la negación: por primera vez alguien dice claramente que no habrá atentado y que la teoría es una cortina de humo. También aparece la primera apuesta con una víctima mortal concreta (un ministro atropellado en Valladolid) y se concreta una fecha alternativa para un ataque de falsa bandera antes de una huelga: **entre el 17 y el 19 de noviembre**.
El 11-M deja de ser solo una plantilla mental y se convierte en objeto de disputa: alguien cuestiona si las muertes fueron reales. Es un giro nuevo, porque hasta ahora se usaba como espejo electoral y ahora se pone en duda el propio atentado.
La predicción de que el hilo se desplazaría a la siguiente fecha si el 29N pasa sin incidentes se cumple en parte: las fechas se multiplican y se solapan, pero nadie cierra el calendario. La conversación sigue sin resolverse.