El hilo se llena de teorías sobre un falso atentado y de broncas por ETA y los ERE
El hilo arranca con un mensaje escueto: «O contra su mujer». A partir de ahí, en menos de 40 mensajes, la conversación se convierte en un rosario de teorías sobre un posible atentado simulado contra Pedro Sánchez o alguien de su entorno, y en una pelea paralela sobre jueces, indultos y ETA. Nadie aporta una prueba. Todo son sospechas, cábalas y algún que otro exabrupto.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay fuentes, ni enlaces, ni documentos. Solo opiniones. Varios participantes dan por hecho que el presidente «simulará un atentado» o que habrá un atentado real contra algún ministro. Uno afirma que «ya lo he dicho en algún otro mensaje» y otro se juega la cuenta a que ocurrirá. Se mencionan fechas concretas: el
25 de noviembre como posible escenario de un asalto de inmigrantes en Melilla, y un desalojo violento en Sol días antes de las elecciones. También se habla de un accidente en una refinería o marea negra en una comunidad no gobernada por el PSOE. Son todo hipótesis sin respaldo. Alguien recuerda que a Aznar «casi lo matan y le fue bien en las elecciones». Otro ironiza con que el PSOE contrate a sicarios para asesinar a la jueza que investiga una de sus corruptelas, use a sus «títeres» en el Tribunal Constitucional para indultar a los condenados por los ERE —
700 millones robados, según esta versión— y haya pactado con Bildu la liberación de asesinos de ETA. Ninguna de esas acusaciones está probada en firme. Un participante responde que la separación de poderes real es otra cosa y que si se liberan presos que pertenecieron a ETA es porque la legislación penal lo admite, una legislación que también ha elaborado la derecha. La discusión deriva hacia el pasado del PSOE: «El PSOE dejó de ser socialista en 1974 en Suresnes (Francia)».
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes. Por un lado, los que creen que el Gobierno está preparando el terreno para un incidente simulado. Por otro, los que sostienen que no hace falta montaje porque la oposición ya moviliza sola. Un participante lo resume: «No le hace falta, la oposición con sus medios judiciales comprados se ha encargado de entregarle en bandeja millones de votos al acusar a sus familiares sin pruebas fehacientes y cargado de bulos mediáticos. Gracias, Feijoó». La respuesta no se hace esperar: «Los rojos no tenéis límites para la miseria moral…». Y salta la acusación cruzada: «En cambio, que el PSOE contrate a sicarios para asesinar a la juez que investiga una de sus muchas corruptelas te debe parecer cojonudo, o que use a sus títeres en el TC para indultar a los chorizos que robaron 700 millones con los EREs y a los golpistas a cambio de 7 votos. O que haya pactado con Bildu la liberación de los asesinos etarras». La réplica no tarda: «No, confundes churras con merinas. Lo que yo defiendo es la separación de poderes REAL. Y, aunque duela, si se liberan presos que han pertenecido a ETA es porque la legislación penal lo admite; y esa legislación también la ha elaborado la pata derecha de la misma mesa...». También hay quien rectifica el tono y pide centrarse: «¿ese es tu único argumento para debatir conmigo? Venga, esfuérzate más en pensar algo mejor». Y quien sentencia que la derecha «se dispara tiros en el pie».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora la teoría del falso atentado flotaba como una sospecha vaga. En este tramo se concreta en fechas y escenarios: el 25 de noviembre en Melilla, un desalojo en Sol, un accidente industrial. También se amplía el abanico: ya no solo se habla de un atentado contra Sánchez, sino contra su mujer, contra un ministro o incluso de disturbios callejeros. La predicción que se repite es que «algo van a hacer», sin especificar. Y entra con fuerza el debate judicial: los indultos de los ERE, la liberación de presos de ETA y el papel del Tribunal Constitucional. Nadie aporta pruebas. El hilo sigue sin resolverse.
Lo que se comenta
Algunos mensajes bordean el insulto. Se llama «rata» al presidente, se habla de «comepollas sanchistas» y se descalifica a los votantes. Este medio no reproduce esas expresiones. La discusión de fondo, cuando se despoja de exabruptos, es si el victimismo funciona electoralmente sin necesidad de inventar atentados. Un participante apunta que «no le hace falta, es darle el prime time en todas las teles a la derecha, se inmolan solos». Otro responde que «hay quien responsabiliza a X» de querer sacar rédito de cualquier incidente. Y alguien sentencia: «A estas alturas de ese narcisista y manipulador espero cualquier cosa». La teoría del falso atentado, sin una sola prueba, sigue coleando.