El hilo se parte entre los que ven una farsa y los que aún confían en el voto
El tramo arranca con un mensaje que resume el ambiente:
«Se está muy bien en la oposición. 0 responsabilidad y cobras igual». A partir de ahí, el hilo se convierte en una discusión sobre si votar sirve de algo o si es una forma de participar en una farsa. Un participante lo dice sin rodeos:
«La política es sólo una distracción para idiotas. Participar de ella te hace cómplice». Otro responde que la abstención se interpreta como conformidad. Y un tercero avisa de que su nombre puede acabar en una papeleta sin que él lo sepa.
Qué se ha sabido
En el tramo se comparten varios tuits y enlaces. Uno de ellos es el de Pedro Sánchez sobre la Ley de Memoria Democrática, donde dice que
«los nietos del exilio republicano tienen el mismo derecho a votar que los nietos del régimen franquista». También se enlaza un tuit de David S. Iglesias que sostiene que se quiere
«crear una dictadura para impedir el sufragio cada cuatro años». Aparece un tuit de Netanyahu sobre Brasil y las elecciones, y otro de Óscar Puente con previsiones de deuda del FMI. Se comparte un fact-check de Newtral sobre el rescate bancario y un enlace a qagg.news con anagramas. Un participante aporta el dato de que PLD Space lleva una década sin facturar y sostiene que
«si fracasa el miura 5 y se retiran las inversiones la empresa se hundirá».
Newtral sobre el rescate bancario y las declaraciones de Montero
Recopilación de anagramas sobre el ideario que atribuyen al GobiernoDónde está la bronca
El choque central es si votar cambia algo o si es una trampa. Un participante defiende que
«tu voto tiene el mismo valor que mi abstención. Nada» y añade que
«la política es sólo una distracción para idiotas». Otro le responde que la abstención se interpreta como que uno es
«un sujeto pasivo conforme» y que el sistema lo percibe así. La discusión deriva hacia el uso del nombre del abstencionista:
«El problema es que Pedro pueda enviar un voto al psoe con tu nombre aprovechándose de que nunca votas».
Entra con fuerza el asunto del rescate bancario. Un participante sostiene que
«Rajoy no vacío las pensiones para pagar el rescate a los bancos» y que
«se pago con deuda a través de la banca europea y el FROB». Otro responde con el tuit de Luis de Guindos y la frase
«No va a costar ni un euro». La discusión se enreda con la memoria democrática: un participante defiende que
«lo mejor que le ha podido pasar al PSOE es que un montón de fascistas le llamen hijo de puta a grito pelado en televisión».
También hay choque por las acusaciones de fraude electoral. Un participante afirma que
«hay testimonios en sede judicial sobre el amaño electoral en 2023 y compra de votos a cambio de prebendas». Otro le responde que
«todo lo que has dicho sin ninguna sola prueba». Y un tercero sentencia:
«Estáis para dar lecciones los que tenéis que fabricar votos permitiendo a los extranjeros votar sin que les repercuta en sus vidas».
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un debate sobre el rescate bancario y el voto a Vox ahora se convierte en una discusión sobre la legitimidad del sistema electoral. Entra con fuerza la Ley de Memoria Democrática y el tuit de Sánchez sobre los nietos del exilio. Se cuela la política internacional con Netanyahu y Brasil. Y aparece un tema nuevo: el uso del nombre del abstencionista para votar por correo. La predicción que se lanza es que
«hay Fraudez para 8 años más». Otro participante vaticina que
«el día siguiente al 29N» el Gobierno desaparecerá o reaparecerá con otra cuenta. Y un tercero avisa de que si el PSOE gana con mayoría suficiente, aplicará los recortes
«con una alegría que ni fachascal».
Un cálculo que circula
Un participante sostiene que
«PLD Space lleva una década en la que solo entra dinero de inversionistas. Tiene 500 trabajadores» y que
«hasta ahora es todo humo, no han facturado nada». Lo usa como ejemplo de empresas subvencionadas que venden humo al calor del dinero europeo. Otro recuerda que el déficit es crónico y que
«las pensiones llevan años pagándose con deuda». Y un tercero sentencia que
«no hay reservas» y que si las hubiera
«lo inteligente sería cancelar deuda e intereses».
El hilo termina sin resolverse. Unos siguen defendiendo la abstención como única salida, otros avisan de que no votar deja que otros decidan por ellos, y un tercero anuncia que se queda con la conciencia tranquila
«antes de coger las armas».