Del "Claude Code rinde más" al "no serán tan espabilados": el hilo se parte
El hilo arranca con una comparación que incendia la primera página:
Claude Code hace mucho más y mejor por 2.400 euros anuales que un sueldo de 23.000. A partir de ahí, el debate se abre en tres frentes: la IA como sustituto del junior, la amplitud del sector y la respuesta de los que no aceptan el diagnóstico. En menos de un día, el tema pasa de discutir una nómina a discutir si el que la cobra es tonto.
Qué se ha sabido
La cifra que ordena la discusión es la de
2.400 euros anuales (12 meses x 200) que, según un participante, cuesta una herramienta de código asistida por IA y que, a su juicio, rinde más que un junior. Frente a eso, otro forero aporta un caso concreto: su primo, recién titulado y con un año de experiencia, cobra
1.900 euros netos en 12 pagas. El mismo participante que lanzó la comparación responde que él es responsable directo de 200 informeros y que los 23.000 brutos son la norma, no la excepción.
En el lado de la experiencia, alguien recuerda que la informática no es solo programar: los gestores de redes atienden todas las incidencias. Y otro añade que lo viejo hay que mantenerlo y lo nuevo implantarlo, así que trabajo va a haber. La nota discordante llega con un tuit incrustado: un web del Gobierno de España seguía corriendo sobre IIS 5.0, una versión sin soporte desde 2010. El enlace se usa para preguntar qué prompt arregla eso. La respuesta del defensor de la IA es que lo viejo se actualiza en cinco minutos con un buen prompt.
También aparece la función pública como salida: un participante anuncia que ya tiene su plaza A1 en un cuerpo TIC y que estos años son buenos para opositar porque poca gente quiere. Otro recuerda que no todo es ruina y pone de ejemplo ser piloto de avión.
Dónde está la bronca
El choque central es entre los que creen que la IA ha roto la ventaja de la experiencia y los que sostienen que el problema es otro. Un participante afirma que cualquier junior con un LLM gratuito da cien vueltas al mejor de su quinta. La réplica llega desde el otro flanco: si esos profesionales son tan buenos y hablan inglés,
no pueden ser sustituidos por el primer recién llegado. Varios foreros atacan la credibilidad del diagnóstico: que si 200 conocidos, que si el primo de Zumosol, que si el tocho parece hecho con IA de juguete. La acusación más repetida es que quien cobra 23.000 no es un espabilado, sino un conformista o un mal negociador. La defensa del OP es que no los conoce: es su responsable directo.
El segundo frente es el reparto del sector. Unos dicen que la informática es como la construcción: no es lo mismo un peón que un ingeniero de plataformas. Otros responden que el mercado español no paga el talento y que el que no tiene padrino no se bautiza. La nota más ácida la pone quien dice que en informática ha conocido a las peores personas de su vida y que la competencia global hunde los precios. Ese mensaje incluye descalificaciones hacia trabajadores de otros países; el hilo no las reproduce y varios foreros lo dejan pasar sin entrar al trapo.
El tercer frente es la vocación. Un participante sostiene que casi nadie se mete en informática por vocación, sino porque es un trabajo cómodo y hasta hace poco bien pagado. Frente a eso, otro responde que el que es listo hace dinero y el que no estudia.
Qué cambia respecto a antes
El foco se mueve del techo salarial a la sustituibilidad. La predicción que sobrevuela es que el año que viene el OP se va al paro coincidiendo con la última versión de Claude. Nadie la rebate con datos. La función pública deja de ser una mención y se convierte en una salida concreta: hay quien ya tiene plaza. Y entra un tema nuevo, los ERP: un participante dice que ser consultor es la muerte en vida y que chavales de 18 a 22 años les triplican el sueldo como comerciales a puerta fría.
El cálculo que nadie compra
El OP insiste en que los 23.000 brutos son la banda real para perfiles con inglés técnico y responsabilidad. Los demás le piden que busque otro curro o que se ponga a ejercer en otro sitio. La discusión sigue sin cerrarse: no hay una fuente externa que zanje cuánto se paga de verdad en el sector, solo experiencias y nóminas sueltas.