Del 15% al 1%: el hilo se rompe entre cifras y un vídeo
El hilo vuelve a encallar en la misma piedra:
¿cuántos españoles saben jugar al ajedrez? Y la respuesta se estrella contra otra pregunta:
¿qué es saber jugar? En este tramo, las cifras se cruzan, las anécdotas personales se multiplican y un vídeo de YouTube se cuela en la conversación sin que nadie lo pida. La discusión, lejos de cerrarse, se abre en dos frentes: los que defienden que saber jugar es algo más que mover piezas y los que sostienen que el ajedrez es un refugio analógico en un mundo de pantallas.
Qué se ha sabido
Hazmerreír lo suelta sin rodeos: «No me creo que un 15% de españoles sepa jugar al ajedrez. Sabrá mover las piezas. Jugar, lo que se dice jugar, no creo que sepa ni el 1%». La cifra del 1% ya había aparecido antes, pero aquí se repite como martillo.
The ignorant introduce el factor demográfico: «En toda estadística que hable de los españoles blablabla.... debemos considerar si se incluyen los nietos del extranjero o no. Si se incluyen, el 15% me parecen incluso muchos».
miope aporta su propio dato: con
1700 de ELO se define como «muuuuuuuuuy malo». Y
Luftwuaje cuenta que en su casa su mujer y sus dos hijos saben jugar, que a su mujer le enseñaron en el colegio estrategias básicas y que su hijo mayor pidió el ajedrez a Sinterklaas con siete u ocho años. Hoy ha jugado una partida con él y ha perdido.
miope también enlaza un vídeo de YouTube:
. Lo presenta como «un pequeño short sobre una de las jugadas más espectaculares que se pueden ver sin meternos en análisis profundos». Nadie lo discute, pero sirve para que la conversación respire entre tanta cifra.
midelburgo hace un repaso histórico de las piezas: los musulmanes las trajeron a Al Andalus, en Persia no podían representar animales ni personas, los fatimitas las hicieron en cristal de roca, en Medina Azahara se estableció un taller con Abderramán III, los cristianos las ponían en cruces y relicarios, y el primer ajedrez famoso cristiano es el de la isla de Lewis, del siglo XII.
DonLimpio añade que la dama antes era un general o valido, que el alfil viene del elefante de guerra indio y que para los ingleses es un obispo.
VeteranoCobaya se queja de que las piezas han perdido sus nombres originales y ya no transmiten los dilemas de la guerra.
miope también corrige un dato: «Ninguna partida actual dura más de un día. A ritmo clásico de media pueden durar unas 4 horas. Alguna de tanto en tanto llegar a las 6». Explica que antes se podía aplazar una partida y guardar la jugada en un sobre cerrado, pero que con los módulos de análisis eso es inviable. Y añade que un torneo de ajedrez es durísimo a nivel físico y mental, normalmente a 9 rondas, con 4 o 5 horas de partida más preparación del rival.
Dónde está la bronca
La bronca de este tramo no es sobre reglas, sino sobre
qué es saber jugar.
Shikazz0 lo pregunta directamente: «¿Qué es saber jugar? ¿Saber cómo se mueven las piezas y que el juego va de matar al rey? ¿O tener un nivel decente?».
Gatico responde: «Lo primero, lo otro es donde te lleva el saber jugar bien».
Tails separa las dos cosas: «Una cosa es saber mover las piezas pero ir a lo loco y otra saber jugar bien».
Hazmerreír lo lleva a su terreno: «No me creo que un 15% de españoles sepa jugar al ajedrez. Sabrá mover las piezas. Jugar, lo que se dice jugar, no creo que sepa ni el 1%».
The ignorant añade el matiz demográfico: «Si se incluyen los nietos del extranjero, el 15% me parecen incluso muchos».
Frente a eso,
miope defiende que el ajedrez no es solo memoria: «Es más reconocimiento de patrones, estructuras, casillas débiles.. y sobretodo cálculo puro». Y suelta el dato: «Sabes que hay más posibilidades de partidas de ajedrez que átomos hay en el universo entero?».
Antiparticula responde con sorna: «¿Pero cuantas veces se habrá jugado la misma partida?».
miope insiste: «En el ajedrez 960 (el de Fischer), los mejores jugadores son los mismos que a nivel clásico, esto pasa incluso con críos».
Pirro vuelve con el argumento del refugio analógico: «Jugar al ajedrez ha mejorado mis capacidades jugando al ajedrez. Para eso sirve jugar al ajedrez, básicamente. No te hace más inteligente, ni te abre nuevos planos de pensamiento».
pandiella coincide: «practicar el ajedrez te hace bueno en el ajedrez, nomás, guey».
Airbag_307 lo ve como un tedio: «Me parece un juego muy aburrido, los movimientos son muy fáciles de aprender pero