Le Pen acepta al sarracin en Francia
El hilo se parte en dos desde el primer mensaje. La frase de Marine Le Pen asegurando que el islam es compatible con la República ha caído como una bomba entre los foreros. Unos hablan de traición, otros de estrategia inevitable. Y la mayoría coincide en una cosa: la derecha europea no va a expulsar a nadie.
Qué se ha sabido
El detonante es el tuit de Le Pen, que ya se comentó en la página anterior, pero aquí se añade la respuesta de Geert Wilders. Un forero la trae al hilo: el político neerlandés le contesta directamente a la líder de Agrupación Nacional con un mensaje en el que califica el islam de incompatible con la democracia y compara la sharía con el nazismo. El enlace se pega y se comenta durante varias páginas.
También aparece una cuenta de octubre de 2026, recién creada, que un forero identifica como sospechosa y manda al ignore. No hay más datos sobre ella.
El resto son opiniones y algún que otro cálculo. Se habla de que en
Francia la derecha necesita el voto musulmán para llegar al poder, y se menciona que en el Reino Unido los musulmanes ya son un porcentaje importante del electorado. No se aportan cifras concretas, solo la advertencia de que votan en bloque.
Dónde está la bronca
La discusión se divide en tres frentes. El primero es el de los que consideran que Le Pen ha traicionado a su electorado. Un participante lo dice sin rodeos: «Puta traidora de mierda esto se lo espera a uno de los progres pero no de ella». La acusación se repite con otras palabras: que si es una charo, que si es vieja, que si había dudas. Para este grupo, la líder francesa ha claudicado ante el politicamente correcto.
El segundo frente es el de los que defienden que no había otra salida. Un forero lo explica con detalle: los asesores le dicen que millones de musulmanes se marcharán cuando gane, ella intenta templar, y cuando le preguntan directamente si acepta el islam no puede decir otra cosa que la libertad religiosa. «Es más, llegue o no llegue AN al poder: nunca veremos expulsión de peña por ser musulmana. Esto jamás se verá. Tendríamos que entrar en modo "Hitler"». La conclusión es que lo que dice es correcto aunque suene templado.
El tercer frente es el de los que creen que todo es una farsa. Un participante señala que Le Pen también está a favor del aborto, que la candidata de AfD tiene sus cosas y que Meloni no es lo que parece. «Es todo una farsa puesta a intereses de terceros». En la misma línea, otro forero sostiene que primero hay que eliminar a la izquierda y luego ya se verá: «Paciencia. Primero hay que establecerse en el poder con estas derechas. Y después viraje a la derecha aún más. Con este o nuevos partidos».
La bronca sube de tono cuando se cruzan acusaciones de ser un troll o una cuenta falsa. Un forero responde a otro con un «Cuenta de octubre 2026, al ignore». El debate se encona y se pierde el hilo de los argumentos.
Qué cambia respecto a antes
La novedad es que la respuesta de Wilders se convierte en el eje de la discusión. Ya no se discute solo lo que dijo Le Pen, sino lo que contesta el neerlandés y lo que eso significa para la derecha europea. La comparación con VOX es inmediata: «La VOX de Francia. Si es que se les ve venir a kilómetros». Y otro añade: «Joder, entiendo que VOX tiene sus cosas pero no creo que estén al nivel de Le Pen de decir estas gilipolleces».
También entra en juego el cálculo electoral. Un forero apunta que Le Pen necesita el voto musulmán para tener alguna posibilidad: «Si quiere tener alguna posibilidad de llegar al poder, necesita atraer voto moruno. En Francia a la derecha las cuentas no le salen». Es la primera vez que se menciona explícitamente la aritmética electoral como razón de peso.
Otra cosa que cambia es la aparición de teorías sobre la sharía. Un participante distingue entre respetar la libertad religiosa y aplicar la sharía, y advierte que esto último no se puede descartar. Frente a eso, otro responde que el islam no se puede domesticar y que la sharía es parte de la doctrina. El debate teológico se cuela en la discusión política.
El cálculo que nadie pone por escrito
En medio de los insultos, hay un par de mensajes que intentan explicar la estrategia. Uno de ellos es el que habla de que la derecha institucional sirve de dique de contención: primero se desaloja a la izquierda y luego se discute el programa. Otro forero lo compara con lo de las pensiones: «Evidentemente tendrá que decir eso. Una vez en el poder luego ya tal». La idea que flota es que las promesas electorales son una cosa y gobernar es otra.
También se menciona el caso de otros países. Se dice que en Alemania la candidata de AfD tiene un perfil similar, y que en Italia Meloni ha moderado su discurso. La conclusión que se extrae es que todas las derechas europeas pasan por el mismo aro.
Lo que queda por ver
El hilo sigue abierto. Nadie ha aportado datos nuevos sobre lo que hará Le Pen si llega al poder. Las predicciones se cruzan: unos dicen que nunca habrá expulsiones, otros que la sharía acabará imponiéndose, y algunos confían en que un viraje posterior lo arregle. La discusión no se cierra, pero el tono ya está instalado: la desconfianza hacia la derecha institucional es mayoritaria entre los que participan.