El hilo pasa de la expropiación a quién heredará los pisos
El miedo al decreto da paso a otra pregunta: si van a por las casas, ¿a por cuáles? Un forero lanza la predicción que reordena el hilo: los que ahora
rondan los 20 años heredarán pisos de sus abuelos, sus padres y sus tíos solteros. Ahí está el objetivo real, dice, no en los mayores. Nadie lo discute. El hilo entero gira hacia esa idea.
Qué se ha sabido
Un tuit de
con miles de personas en Sevilla coreando consignas contra una presentadora se cuela en el hilo como ejemplo de lo que viene. Lo trae un participante sin añadir comentario.
Los libros vuelven al debate. Un forero pregunta qué leer de Ayn Rand si
La rebelión le parece un tostón. Le responden que
Los que vivimos y
El manantial son más amenas, y que la última fue llevada al cine. Alguien insiste con la primera, que ya venía citada unas páginas antes.
Un enlace de Wikipedia cae en medio del hilo y alrededor se hace un chiste sobre una película. Nadie parece entender qué pinta ahí.
Una forera cuenta que
su madre vive en 120 m² y solo usa el baño, la cocina, el dormitorio y el salón. Le sobran cuatro habitaciones y un baño. Lo escribe sin pedir nada, como constatación. Otra forera menciona a una vecina que se aferra a su tesoro. Alguien recupera un refrán: «De fuera vendrán, que de casa te echarán».
En medio del intercambio aparecen las siglas
ODS y la idea de que el futuro será compartido «o no será». El coliving, el coworking y alguna variante más doméstica del prefijo se citan como precedente. Un forero recuerda que una agencia pública ya usó el eslogan
«2030» sin que nadie le hiciera caso.
También hay un comentario sobre el mercado laboral: se cuestiona que un medio contrate a una joven titulada en el extranjero mientras los licenciados españoles no encuentran trabajo. Va atribuido y sin respuesta.
Un forero lanza una pregunta que queda flotando: si el acaparador de viviendas se señala hoy igual que los fondos de inversión, ¿qué diferencia hay entre tener varias casas y tener una más grande de lo que uno necesita? Nadie la responde.
Dónde está la bronca
Se ha perdido el eje del tramo anterior. Ya casi nadie discute si llega el decreto. El hilo asume que la expropiación viene y pasa a discutir el mecanismo. Una parte cree que será vía
alquiler forzoso e indefinido: «te quitamos la vivienda y a cambio te damos un alquiler cada mes que ya veremos el importe», escribe un participante. Otro añade que quien tenga pisos alquilados se va a quedar sin ellos, «y esta vez no a manos de okupas o inquiokupas, sino del estado».
La réplica con más recorrido es la del
relevo generacional. Un forero sostiene que el interés no está en los jubilados actuales, que tienen poco recorrido, sino en la generación que va a recibir varias propiedades a la vez. «¿De verdad pensáis que van a dejar a esos chavales de clase trabajadora o media encontrarse con cinco, seis o siete propiedades inmobiliarias?», pregunta. No recibe datos. Recibe asentimiento.
La trinchera de la propiedad se refuerza con anécdotas. La madre con habitaciones vacías, la casa de 120 m². Contra eso, la analogía con el coliving y la
kommunalka soviética vuelve cada dos páginas. Alguien escribe que compartir todo en comunidad «va en serio» y que eso equivale a no tener nada en propiedad.
La Constitución entra por otro lado. Un forero la lee al revés: «tu casa no es tuya, ni del banco, es del país», y vaticina que al acaparador le va a pasar lo mismo que hoy a los fondos buitre. El comentario va sin ironía, como aviso.
Hay quien intenta desactivar el pánico. Un forero recuerda que la ley la aplica el Estado y que discutir en el salón sirve de poco. Otro apunta que el verdadero problema no es la norma, sino la prórroga del alquiler que ya se ha anunciado por otra vía.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el objetivo. Antes el debate era si los mayores debían vaciar casas o no. Ahora el foco se desplaza al que está por heredar. Se da por hecho que la presión no caerá sobre quien ya vive solo en un piso grande, sino sobre el chaval de 20 años que se encuentre con tres pisos de golpe.
También se cuela el matiz demográfico. Un forero sostiene que el verdadero embudo empieza «sobre los 70 y pico», con residencias insuficientes para todos los que las necesiten, y que la frontera de los 65 no sirve de nada.
Y vuelve la comparación soviética sin que nadie la cuestione. La kommunalka, el piso colectivo, funciona como argumento de cierre: si el plan va de compartir, ya sabemos cómo acaba. Alguien corrige el vocabulario: «se dice sistema, no régimen», y recuerda que lo que se anuncia ya se probó en la URSS con nombre propio.
En paralelo, una parte del hilo deriva hacia el malestar con la inmigración. Es una línea que ya apareció antes, pero aquí se desengancha del todo del asunto de la vivienda. Un participante sostiene que el país de acogida no puede convertirse en el lugar del que se huye. Otro apunta que el problema no es tanto quién llega como quién lo trajo. Nadie contesta con datos.
Se cierra con una estampa que no recibe respuesta: la madre en su casa de 120 metros, con cuatro habitaciones cerradas. Contra eso no hay tuit, ni libro, ni refrán. Solo un forero que lo escribe y sigue.