El hilo se enreda con el nombre de la ONG y el papel de Soros
El tramo arranca con un mensaje que culpa a Soros y a sus «marionetas» de casi todo lo malo que pasa. A partir de ahí, el hilo se enreda: alguien da el nombre de la ONG, otro discute si un espray de pimienta es arma según quién lo lleve, y la conversación deriva hacia el PP, el PSOE, Hungría y el papel de los inversores. La bronca por la conexión Soros sigue viva, pero ahora se mezcla con una discusión sobre si el PP es o no fiscalizado por la calle.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay datos nuevos de la investigación: el secreto de sumario sigue intacto. Lo que aparece es un nombre para la ONG: un forero afirma que se llama
«No name kitchen» y que sus jefes son
Bruno Álvarez y Ric Fernández. No aporta ninguna fuente que lo respalde, y nadie lo verifica en los mensajes siguientes. También se menciona Hungría como ejemplo de país que supuestamente actúa contra estas redes, y se repite la idea de que Soros es una «pantalla» de un conglomerado de billonarios. Ninguna de esas afirmaciones viene acompañada de un documento o un enlace oficial. El único enlace que se pega es un tuit que se comenta aquí:
, aunque los mensajes no lo desarrollan.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Por un lado, los que sostienen que Soros es solo la cara visible de una red más amplia: «Soros es una pantalla de los de siempre. Es fácil culpar a una persona cuando son un conglomerado de billonarios que clientelizan políticos, policías y jueces», dice un participante. Otro añade que detrás están
Black Rock y Vanguard y que «los que ponen el dinero mandan». Frente a eso, hay quien ironiza con la edad del magnate: «Joder, ese tío debe de andar ya por los 100 años», y otro responde que Soros «es como una marca, no una momia derroida», y que ya está «soros junior para tomar el mando».
El otro frente es la disputa PP-PSOE. Un forero acusa a la izquierda de traición y sostiene que «la derecha al menos mandó al ejército para defender un islote». Otro le responde que esa derecha «aun tiene que decirnos quien dio ordenes de destruir las pruebas (los trenes)». La tensión sube cuando alguien afirma que «al PP a la mínima les queman las calles, a estos hijos de puta no les pasa ni media» y otro replica que «a la PP la fiscaliza la calle, a estos hijos de puta no les fiscaliza nadie». Un tercero terció: «al pp no le fiscaliza nadie, ahi estan, les van a regalar el gobierno otra vez».
También hay un choque sobre el espray de pimienta: «un spray de pimienta es considerado arma cuando lo lleva un español, cuando lo lleva un invasor moronegro es defensa personal», dice un forero, y añade que se pueden hacer «combos chulisimos». La frase mezcla ironía y desprecio, y no se corrige en los mensajes siguientes.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora la discusión giraba sobre si la ONG era de Soros o no. En este tramo el foco se desplaza a la identidad de la ONG —con un nombre que se lanza sin fuente— y a la batalla política general. La predicción de que la conexión Soros se caería del relato oficial pierde fuerza entre unos, mientras otros la mantienen como certeza. Entra un elemento nuevo: la mención a Hungría como ejemplo de país que actúa contra estas redes, y la idea de que el problema no es Soros sino «los inversores». También se cuela una discusión sobre Israel y la comunidad judía de origen etíope que se aleja del tema del hilo. Al final, alguien pregunta: «¿Se sabe cuantos colaboracionistas progres han sido finalmente capturados?», y nadie responde con una cifra.