Vox cerrará su campaña en la plaza de toros de Valencia
¿Qué tiene que ver una plaza de toros con el final de una campaña electoral? Sobre el papel, nada. En la práctica, según la información difundida en redes, Vox ha reservado la Plaza de Toros de Valencia para concluir allí su campaña, el 27 de noviembre, después de arrancar con un gran acto en
Madrid. La formación de Abascal convierte el coso en escenario de un pulso de movilización con el PP, según esa misma información. El anuncio no ha tardado en mutar en chiste: en la conversación se bromea con que a los asistentes se les pedirá acudir con sus mejores trajes y escopetas, y que el brandy corre a cuenta del partido.
El cartel del acto: trajes, escopetas y brandy
La convocatoria, tal como circula, mezcla lo electoral con lo taurino hasta confundirlos. Reservar la plaza de toros para el último acto no es solo una elección de aforo: es una declaración
estética.
Madrid como pistoletazo de salida y Valencia como meta dibujan un recorrido que busca escenificar fuerza en dos plazas con peso simbólico distinto.
El añadido de los trajes y las escopetas es lo que ha disparado la conversación. No consta como requisito real de la organización: es la capa irónica que se ha pegado al anuncio. Y ahí entra el brandy,
invitación del partido según ese comentario irónico, que redondea la estampa de una España de casino y capa.
El pulso con el PP por la misma clientela
El marco importa: la plaza de toros como pulso de movilización con el PP. Dos partidos que compiten por un electorado solapado y que eligen el mismo tipo de escenario para demostrar quién llena más. Valencia, ciudad del Turia, se convierte en el termómetro de esa disputa.
Hay quien lee en la elección del coso una señal de que el partido prefiere el ruido a la papeleta. Otros ven simple lógica de aforo y titularidad. El cálculo completo de lo que cuesta reservar el recinto, desglosado partida a partida, daría una cifra que sorprende según un comentario del hilo; el anuncio, en cambio, se queda en la anécdota del brandy.
Del anuncio al chascarrillo: la escopeta y el simio
La conversación derivó rápido hacia el chascarrillo. Se ha bromeado con traer al
simio de la Super Bowl para el fin de fiesta, con artistas de twerking como reclamo y con los besos, amor y bailecitos con que otros partidos
engañifan al personal. La política como espectáculo, con la plaza de toros como plató.
Otra línea de comentario ha derivado hacia el color político del líder de la formación: se le ha descrito con un tono despectivo que no se reproduce aquí. Es la parte menos brillante de la conversación y la que menos aporta al fondo.
La otra campaña que se cuela en la conversación
Junto al acto de Valencia, aparece el nombre de Alvise Pérez y su formación, con actos en Santa Cruz de Tenerife y el mensaje de que
se acabó la fiesta. La comparación es inevitable: mientras Vox reserva un coso, otros recorren plazas y calles con el discurso del boca a boca y voto a voto.
La conclusión que se extrae de ese cruce es incómoda para el PP y para Vox: la derecha se fragmenta en siglas y en estilos. Unos apuestan por el traje y la escopeta; otros, por el megáfono en la plaza del Príncipe.
Al final, la campaña se cierra donde se lidian toros. Y el brandy, dicen, lo paga el partido.