El hilo se parte entre críticas al diario y la turistificación de Laredo
El tramo arranca con un
«up» y en cuatro mensajes ya no se habla del diario. La bronca se parte en dos: los que siguen con la campaña contra El Correo y los que se enzarzan con la masificación, la
vivienda y el puerto de Laredo. Nadie aporta un documento nuevo sobre las grabaciones ni sobre la expulsión del concejal. Lo que entra es una pelea distinta.
Qué se ha sabido
Entre el
3 y el 5 de octubre no aparece ningún dato nuevo sobre el diario. Lo que sí entra son enlaces. Un participante pega la
ficha de Vocento y la del
periódico para recordar que El Correo nació en
1937 como órgano de Falange y que hoy tiene más del
75% de cuota en Vizcaya. Otro enlaza
Bilbao y
España sin más comentario. Sobre Laredo, un forero asegura que hay
centenares de pisos vacíos esperando comprador y otro calcula que en los institutos del pueblo «el número de alumnos cobrizos es insignificante». Nada de eso viene con fuente. Se menciona de pasada un
CETI que, según un participante, no se va a abrir. Y el puerto: se dice que los barcos de los propietarios de Neguri se han tenido que llevar a Laredo.
Dónde está la bronca
La pelea de fondo es entre los que sostienen que El Correo es un actor con intereses y los que responden que quien abre un hilo sobre un periódico que dice no leer es un contradictorio. Un participante insiste en que no compra el diario y que solo se hace eco de «la campaña contra esta localidad cántabra». Varios le responden que entonces para qué lo lee. Ahí se encierra el primer choque:
informarse a través de lo que uno considera un panfleto.
El segundo choque es la turistificación. Un forero defiende Laredo como lugar de calidad de vida: hospital, supermercados, FP, escuela de idiomas, cine, bus a Bilbao y Santander. Otro responde que esas localidades solo aguantan dos meses y que jubilarse allí con cielo gris es una depresión. Un tercero culpa al
PRC y al PP de haber edificado para el veraneante y de haber dejado caer las fábricas de conservas sin abrir un museo. Y un cuarto responde que un museo así tendría cero visitas. La discusión deriva a si el puerto clásico se cargó el puntal con las corrientes. Nadie rectifica. Nadie cambia de tono.
Qué cambia respecto a antes
El foco se desplaza. La campaña contra el diario queda en segundo plano y el hilo se convierte en un debate sobre quién vive Laredo, quién veranea y quién decide. Entra un asunto que antes no estaba: la vivienda vacacional y el relevo demográfico. También entra, sin prueba, la sospecha de un centro de acogida que un participante niega. Lo que no cambia: nadie ha traído un documento sobre las grabaciones ni sobre la expulsión del concejal. El tramo acaba sin resolverse, con el hilo partido entre el diario y el ladrillo.