Un partido abertzale antiinmigración copia el modelo del BSW alemán
La conversación sobre un partido abertzale antiinmigración deja de ser una hipótesis y entra en el terreno de los modelos concretos. Un participante asegura que la iniciativa se inspira en el BSW alemán y en el Frente Obrero, pero sin el discurso contra el islam. La noticia corre por el hilo junto a un vídeo de YouTube y varios tuits que avivan la discusión sobre si ese espacio puede robar votos a EH Bildu o si, por el contrario, nace ya con fecha de caducidad por falta de masa social.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con un vídeo de YouTube que se comenta en varios mensajes.
Un forero, Ibar, suelta la información más concreta del tramo: el partido "se basa en el BSW alemán y en principio sería algo parecido al Frente Obrero pero sin dar la matraca contra el islam". Añade que, mientras "muevan la ventana de Overton", le vale. La referencia al BSW sitúa el proyecto en un espacio de izquierda crítica con la inmigración, algo que otro participante resume con incredulidad: "Antiinmigración... de izquierdas???? vivir para ver".
También se pegan dos tuits. El primero, de un periodista, recoge una entrevista con un dirigente abertzale que defiende "sueldos dignos para todos los trabajadores, sean de Tetuán o de Abaltzisketa". El segundo, de otro usuario, se queja de haber sido bloqueado por plantear el debate migratorio.
En medio de la conversación, alguien aporta datos demográficos: a 1 de enero de 2025, el 10,2% de la población residente en Euskadi tenía nacionalidad extranjera, y si se suman los nacionalizados y los nacidos fuera, la cifra asciende al 14%. El dato lo atribuye a Eustat, el Instituto Vasco de Estadística. La conclusión que extrae es que el resultado "es un problema irresoluble por magnitud".
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Por un lado, los que creen que el partido puede funcionar como una marca local para evitar que el voto antiinmigración se vaya a Vox. Un participante lo llama "un partido antiVox" y sostiene que la maniobra busca que ese voto "no salga del país vasco". Otro añade que es "casi imposible que haya transferencia entre esos bloques" y que el votante de EH Bildu no se irá a Vox, pero sí podría ir a esta nueva marca.
Enfrente, los que dudan de que haya masa crítica. Un forero sentencia que "la chavalada vasca actual son cuatro y están totalmente desmovilizados" y que, con la juventud de los ochenta, habría sido un problema grave. La respuesta no se hace esperar: otro recuerda que la inmigración masiva no existía en los ochenta y que ahora la situación es otra.
El choque también llega al terreno cultural. Un tuit pegado en el hilo habla de que en el futuro los asistentes a un partido de pelota o a una cena de bertsolaris podrían ser inmigrantes, y reivindica "presente y futuro en una EH libre". La réplica de un forero es que "a los inmigrantes las cuestiones identitarias se la sudan", lo que a su juicio erosiona la hegemonía abertzale.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora se hablaba de una corriente de opinión sin forma. En este tramo aparece un modelo concreto, el BSW alemán, y una estrategia explícita: abrir el debate desde la izquierda para no dejar el tema en manos de Vox. También entra en juego el factor demográfico con cifras oficiales, y se cierra la puerta a la transferencia directa desde EH Bildu. La predicción que se lanza es que el partido lo tendrá difícil en la calle, pero que servirá para mover la ventana de Overton. Nada más. El hilo sigue sin resolver si el proyecto es un globo sonda o una amenaza real para el espacio abertzale.