El hilo se calienta: del zulo de 25 m² al rascacielos de 50 plantas
La conversación sobre la propuesta de Feijóo para dividir pisos y ganar altura se ha reavivado con un vídeo de YouTube que varios participantes comparten y comentan. El debate se ha desplazado hacia los mínimos de habitabilidad, los modelos urbanísticos internacionales y el coste real de construir en vertical. Las críticas a la medida se mezclan con defensas de la construcción en altura como única salida en zonas de alta demanda.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas, pero se han compartido varios enlaces. Un participante ha pegado un
que se comenta en varios mensajes. También se ha enlazado la noticia de Europa Press sobre el plan original, un artículo de LinkedIn sobre la ciudad compacta y dispersa, un documento de Scribd sobre asentamientos humanos y una comparativa de modelos urbanísticos en Facebook. Además, se ha recuperado una noticia sobre la venta de azoteas en Barcelona para construir pisos adicionales, y se ha mencionado que Esperanza Aguirre limitó en Madrid la construcción en altura. Un forero aporta un cálculo: en Madrid, un piso de 200 m² en barrio normal cuesta unos 2.500 euros por metro, frente a los casi 4.000 de uno de 90-100 m².
Dónde está la bronca
La división de pisos sigue generando rechazo. Varios participantes advierten de que se convertirán en colmenas: «de 25 m² a 35 m² es lo que suele medir una junior suite en un hotel de 4 o 5 estrellas», defiende uno, mientras otro responde que «un piso de 15m2 va que chuta» y que los vecinos se aguantan. Las críticas políticas arrecian: se acusa a Feijóo de improvisar y de actuar por interés electoral. La altura gana adeptos entre quienes creen que es la única forma de dar vivienda en áreas de alta demanda, con ejemplos de Benidorm y Kuala Lumpur. Pero los detractores señalan que no basta con construir hacia arriba: hacen falta colegios, hospitales, agua y transporte. También se discute si la medida beneficiará a los propietarios con capital y si el problema de fondo es la falta de suelo o la burocracia. Un forero sostiene que «el problema es que cada vez somos mas pobres» y que las medidas solo empeoran la situación.
Qué cambia respecto a antes
La división de viviendas queda casi descartada, pero el debate se amplía a los mínimos de habitabilidad y a la comparación con modelos asiáticos. La altura se acepta solo para obra nueva, aunque se duda de que la estructura de los edificios antiguos aguante. Entra con fuerza la crítica a la regulación urbanística y a la falta de infraestructuras. La predicción de que la medida beneficiaría a los propietarios con capital se refuerza, y aparece la sospecha de que todo es una estrategia para perder y quedarse en la oposición.
Un cálculo que circula
Un forero calcula que en Madrid un piso de 200 m² cuesta unos 2.500 euros por metro, mientras que uno de 90-100 m² se va a casi 4.000. Con esos números, dividir un piso grande en dos más pequeños permitiría vender cada mitad a un precio por metro más alto, lo que alimenta la idea de que la medida beneficia a los propietarios con capital. Otro participante responde que el problema no es el tamaño, sino que cada vez hay menos poder adquisitivo.