El hilo pide la fuente de la propuesta y acaba en bronca
Alguien abre preguntando por la fuente. «¿Tienes la fuente?», escribe un forero, porque tal como está redactada la segunda parte choca con cómo funcionan las pensiones contributivas. Y ahí se lía todo. Porque nadie trae el enlace. Ni el texto. Ni el documento. Solo el titular. Y a partir de ahí el hilo se parte en dos: los que discuten la idea y los que discuten si la idea existe.
Qué se ha sabido
Lo primero: que no hay enlace. Un participante lo busca y no lo encuentra: «lo he buscado y no sale en ningún sitio». Pide enlace o ban. Otro apunta directamente que es un bulo. Una forera insiste en que el autor del hilo «ha omitido enlace y no sabemos si es directamente un bulo o una broma de alguno». Y así varias páginas.
Lo segundo: los datos que se sueltan mientras se discute. Uno resume que los perceptores de pensión no contributiva que viven de alquiler y no tienen vivienda en propiedad cobran un complemento anual por alquiler, de unos pocos cientos de euros al año. Otro detalla quién cobra las no contributivas: mayores de 65 años con al menos 10 años de residencia legal en España, dos de ellos justo antes de pedirla, o personas con una discapacidad del 65% o más, con ingresos del hogar por debajo de un límite muy bajo revisado cada año. Y la cuantía: en torno a 600 € al mes en 14 pagas para una persona sola sin otros ingresos. Mucha gente que las cobra sí trabajó, pero no llegó a los 15 años cotizados.
Lo tercero: el cálculo que se repite. Al parecer son unas 700.000 personas las que viven de alquiler en edad de jubilación, de las que unos 200.000 son de renta antigua y otros 150.000 migrantes de primera ola. Los 350.000 españoles que quedan son personas con vida laboral intermitente, quiebras o divorcios tardíos. Y la proyección: esos 700.000 se convertirán en 3.000.000 antes de diez años, «a ojo de buen cubero».
Lo cuarto: el efecto casero. Un forero recuerda que se ha estudiado con las ayudas al alquiler en Francia (las APL) y en Reino Unido (el Housing Benefit). Varios estudios encuentran que una parte importante de la ayuda, entre un tercio y más de la mitad según el caso, se traslada a precios más altos de alquiler, sobre todo donde hay poca oferta. Si todos los inquilinos de un segmento reciben 100 € más, el casero lo sabe y ajusta. Con el complemento de las no contributivas el efecto es pequeño, porque son pocos perceptores y cientos de euros al año. Ampliarlo mucho sí abriría ese riesgo.
Y lo quinto: el tuit. Alguien pega un mensaje de una cuenta que afirma que la sociedad con la que la pareja de una política se ha enriquecido con los alquileres lleva 5 años sin pagar impuestos, y que ese empresario ha ganado 13,3 millones desde que Sánchez llegó al poder. El tuit se comenta de pasada, entre bromas sobre a quién le van a bajar la pensión.
Dónde está la bronca
El choque es doble. Primero, sobre si la propuesta existe. Unos piden el enlace y avisan de que sin enlace es «muy fácil que sea noticia trola». Otros dan por hecho que existe y discuten el fondo. Y una forera lo resume: una cosa es no tener nada claro acerca de la praxis política y otra proponer imposibles normativos o legales.
Segundo, sobre el fondo. Un bloque sostiene que las pensiones son por aportación y no se pueden reducir porque al pensionista le haya ido bien en su vida. Otro bloque responde que las pensiones están originalmente creadas para paliar situaciones de necesidad derivadas de la imposibilidad de trabajar, y que un propietario con dos o más pisos arrendados no tiene una situación de necesidad. La salida que propone este segundo bloque: entregarle lo ya cotizado como cantidad a tanto alzado y listo.
En medio, el que avisa de que la vivienda pasa a ser aún más un pasivo: los que viven de alquiler no tendrán alquiler caro ni barato, no habrá. Y el que pregunta si a tal o cual persona pública también le van a bajar la pensión, con sorna.
Hay también quien lleva el asunto a los jóvenes: los que además de pagar las pensiones vía impuestos pagan precios desorbitados de alquiler, haciendo más ricos a los propietarios. Y quien propone medidas espejo: bajárselas a los matrimonios para dárselo a los solteros, o a los que tienen coche para dárselo a los que no, o a los políticos para dárselo a los vulnerables. La ironía se extiende.
Y el que pregunta por construir. «¿A alguien se le ha ocurrido?». La respuesta llega rápido: en construir se tarda 4 años desde que se compra el terreno, se piden permisos y se espera a vender. El daño, dice, es irreversible.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía la propuesta como si existiera. Ahora lo primero que se discute es si existe. El enlace no aparece. La duda sobre el bulo entra en el hilo y ya no sale. Y con ella, la pregunta de fondo: ¿esto es una propuesta real o un titular sin texto detrás?
Lo que no cambia: la pelea sobre el principio contributivo. Sigue ahí, con los mismos argumentos, ahora mezclados con la sospecha de que el debate se está dando sobre algo que nadie ha leído.
El cálculo que se repite
700.000 personas viven de alquiler en edad de jubilación. 200.000 son de renta antigua. 150.000 son migrantes de primera ola. 350.000 españoles con vida laboral intermitente, quiebras o divorcios tardíos. Y la proyección: 3.000.000 antes de diez años. «Si no es por H será B, esto va a explotar señores», escribe uno. Otro lo llama «un problema gordo, gordísimo, que viene de camino». Y mientras, el enlace sigue sin aparecer.