El hilo de Eva Hache se llena de ataques personales y burlas
El debate sobre el miedo de Eva Hache a la ultraderecha se ha convertido en un rosario de descalificaciones personales. En este tramo, los mensajes abandonan casi por completo el análisis político y se centran en la figura de la humorista: su aspecto físico, su supuesta dependencia de las subvenciones y su derecho a opinar. La conversación se ha envenenado.
Qué se ha sabido
No hay datos nuevos. Ningún participante aporta cifras sobre contratos, cacheés o subvenciones. Se vuelve a enlazar el mismo tuit de @Noa Gresiva que ya circulaba:
, que dice: «España se gobierna desde España, no desde Washington ni desde Tel Aviv». En toda la boca de la derecha. pic.twitter.com/bjlz1c62IE». El vídeo de YouTube
se menciona de pasada, sin que nadie lo analice. La fecha del 29N sigue planeando, pero nadie la concreta. Algún forero menciona experiencias personales, como haber estado en Hungría, pero sin aportar fechas ni fuentes.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es sobre si la ultraderecha es un peligro. Es sobre si Eva Hache tiene derecho a decirlo. Un grupo de participantes sostiene que su miedo es en realidad miedo a perder las subvenciones. «Lo que le da miedo es que se le acabe el chollo de ser contratada por toda la puta izquierda mediática amén de películas y teatro financiado por la izmierda», escribe unapompo. En la misma línea, zirick afirma: «Tiene miedo de perder el chorro de dinero público que le entra. Sin más». Otros añaden que su carrera como humorista no funciona: «Ya todo el mundo sabe que su humor es un cagarro y quiere comer caliente hablando de política, de lo que tampoco sabe una mierda», dice ArmeroPeñaranda.
Frente a esto, algunos defienden que el miedo es legítimo. xqyolovalgo escribe: «A mí también me viene dando mucho miedo estepais...». Pero son menos y no entran al detalle. La mayoría de los mensajes de este tramo son ataques ad hominem. Se cuestiona su físico («Siempre ha sido muy fea», dice recadero; «Con esa nariz me lo creo», añade carapansduro), se insinúa un supuesto consumo de drogas (Freedomfighter menciona una leyenda sobre esnifar cocaína) y se la insulta directamente. También hay quien la acusa de hipocresía: «Jolín, pues ya has tenido varios años para estar acojonada y no dijiste ni mu», le reprocha sepultada en guano.
El argumento de la involución se retuerce. Yakuza pregunta: «¿Involución quiere decir que volvamos a vivir como vivíamos en 1980-1990? Si eso es lo que significa involución espero ansioso a la ultra mega súper deretxa». Y Gorkako sentencia: «Tarde... aspaña ya es una involución y ella es parte del problema». La discusión sobre el 29N y sus consecuencias se ha diluido en un intercambio de descalificaciones.
Qué cambia respecto a antes
En la entrega anterior, el hilo se dividía entre los que reprochaban a Hache su dependencia de lo público y los que defendían que la involución ya está aquí. Ahora, ese debate casi desaparece. El tono se ha vuelto más agresivo y personal. Ya no se discute si el miedo es razonable o interesado; se ataca a la persona. La predicción de que el hilo derivaría hacia el PP y Vox se ha cumplido solo a medias: hay menciones a Pablo Iglesias y a Feijoo, pero son excursos. El asunto nuevo es la burla sobre el aspecto físico y la vida privada de la humorista, algo que no había aparecido hasta ahora con esta crudeza. La conversación no se resuelve; simplemente, se degrada.