Expulsados en 1609: 300.000 moriscos y ninguna respuesta genética
¿Se parecían los moriscos expulsados de España a los marroquíes que hoy reivindican sangre andalusí? Cuatro siglos después, la pregunta sigue sin respuesta cerrada, y lo que queda son cifras incómodas de cuadrar. En 1609 salieron de la península unos
300.000 moriscos y la mayoría acabó en el Magreb, donde se mezclaron. Eso no es un descubrimiento: es aritmética demográfica. El problema empieza cuando de esa aritmética se quiere sacar un pasaporte, una identidad o un relato fundacional.
¿Qué pasó con los moriscos expulsados en 1609?
La expulsión ordenada entre 1609 y 1614 vació de población de origen musulmán buena parte de la península. El destino mayoritario fue el norte de África, con concentraciones relevantes en ciudades como
Fez. Cuatrocientos años después, la huella física sigue siendo objeto de discusión: hay quien sostiene que sus descendientes pasan perfectamente por españoles, y quien responde que el fenotipo no demuestra nada sobre la genealogía.
El propio ADN, señalan las posturas más frías, no otorga derechos ni identidad. Medio Magreb es pariente lejano de medio Ibérico, y al contrario. Pero de ahí a sentirse heredero de Averroes hay un trecho que, sobre todo, recorren quienes tienen algo que vender.
¿De dónde viene en realidad la élite marroquí?
El relato de un
Marruecos gobernado por descendientes andalusíes tiene un problema de fecha y de firma. La dinastía que ocupa el trono, la
alauí, reivindica ascendencia
hashemita, no andalusí. Fuentes del propio país sitúan la élite económica y cultural entre linajes sefardíes y moriscos, no en la cúpula del poder político. Lo de «somos andaluces» funciona como conversación de sobremesa; como carta fundacional, bastante menos.
Hay además una pieza que suele olvidarse: no solo salieron moriscos. En 1126 ya se deportó población cristiana desde al-Ándalus hacia Marruecos. La circulación en ambos sentidos fue constante durante siglos, lo que convierte cualquier reivindicación de pureza en un ejercicio de arqueología imaginaria.
¿Cómo eran físicamente los moriscos?
Aquí es donde el debate se atasca de verdad. La base genética del norte de África es el componente
iberomaurisiano, documentado en yacimientos como Taforalt, con una aportación subsahariana de aproximadamente una décima parte ya hace miles de años. Sobre esa base se superpusieron íberos, romanos, vándalos, turcos, esclavos europeos y sucesivas oleadas. Nadie tiene una foto fiable de la población de 1609.
Lo que hay son estimaciones por rasgos faciales que arrojan resultados contradictorios según la foto que se suba: porcentajes de herencia europea del norte, latinoamericana o asiática oriental que se mueven entre el
75% y el
91% de confianza según el caso. Instrumentos con esa varianza no resuelven nada.
La pregunta de fondo, si algún día se responde, no la va a contestar un test de saliva. Ni un censo. Ni un linaje que se presume en una cena. Con lo que hay sobre la mesa, el descendiente de moriscos más andalusí de Marruecos es, probablemente, el que nunca ha necesitado decirlo.