La costa gaditana, nuevo frente de la inmigración irregular
La costa gaditana ha pasado a la primera línea del mapa migratorio español. Tras la crisis en la ciudad autónoma de
Ceuta la pasada semana, las pateras vuelven a descargar en municipios como Barbate o Algeciras. Cada travesía cuesta hasta 7.000 euros, y el malestar social se dispara.
Un viaje que cuesta 7.000 euros
La cifra aparece en las alertas que circulan desde las últimas horas: pagar 7.000 euros por cruzar el Estrecho en una embarcación improvisada. Ese dinero convierte la ruta en un negocio lucrativo para los traficantes, que operan con total impunidad entre Ceuta y la costa gaditana. Los ayuntamientos de la zona, mientras tanto, asumen el coste de la acogida con recursos limitados.
Patronal y Schengen: dos lecturas enfrentadas
Las reacciones públicas dejan dos lecturas. Una apunta a que la patronal local celebra la llegada de mano de obra barata sin asumir el coste del viaje ni la manutención. La otra reclama una respuesta dura: que España se planteé su permanencia en el espacio Schengen para controlar sus fronteras. Nadie menciona una solución intermedia, y el malestar se extiende.
En medio de todo, no falta la ironía: con tantas llegadas, la costa gaditana podría dar material de sobra para el festival de cortometrajes que arranca a finales de septiembre. La realidad, sin embargo, no es una película: el flujo continúa y ninguna instancia europea parece dispuesta a pararlo. La cuestión es cuánto tardará la presión en Cádiz en desbordar la agenda política nacional.