El 46% del censo: «Si cobras del Estado, fichas, no votas»
El hilo se parte en dos nada más empezar. Unos piden quitar el voto a quien cobra del Estado. Otros contestan que el sector privado no es un jardín de virtudes. Y en medio, un usuario suelta que el problema no son las elecciones: «Estamos muertos».
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticia nueva, solo el giro del debate. Un participante recuerda que
Dinamarca excluía del voto a quienes percibían un subsidio vital y que esa norma se derogó en
1961. Otro apunta que
Ceuta y Melilla son el ejemplo de que depender del Estado no garantiza un voto concreto: «los que viven directa o indirectamente del Estado son el 100% y ya os digo yo que la PSOE no se va a comer una mierda». Alguien calcula que
falta sumar el censo que vota desde Argentina aunque estén muertos. Y se cuela un tuit de
elEconomista.es sobre Argentina: «La sangría económica de Milei: Argentina pierde
32.300 empresas y 437.000 empleos desde su llegada al poder». También aparecen dos tuits de Óscar Puente sobre el 19 de octubre, sin más desarrollo.
Dónde está la bronca
La propuesta estrella:
solo deberían votar los que trabajan y cotizan, por cuenta propia o ajena. Un participante lo lleva al extremo: «Cualquier tipo de paguitero y funcionario debería perder el derecho a votar». La respuesta llega rápida: «Si cobras del estado no eres imparcial», dice otro, y un tercero remata: «Si cobras del estado no tiendes a votar sino a fichar». Frente a eso, varios recuerdan que
el voto cautivo no es exclusivo del sector público: «Los de la privada son seres de luz que votan pensando en su país. Por ejemplo los rentistas usureros del pisito, ZP, Aldama o González Amador». La discusión se enreda con el caso del jubilado que cotizó toda la vida y del funcionario que aprobó una oposición: «Y el de pepito metido a subalterno en lo público hace 50 a dedo qué? Y el del jubilado qué?». Hay quien pide un
test de conocimientos mínimos para votar y que el voto valga
proporcionalmente a lo que cada ciudadano aporta al sistema. Y quien responde: «Aja muy bien, el voto de Irene Montero vale más que el de Paco que lleva cotizando 30 años».
Qué cambia respecto a antes
El foco se mueve del dato del 46% a la
propuesta de excluir del voto a perceptores de ayudas y empleados públicos. Entra un asunto nuevo: el voto exterior y los muertos que votan desde Argentina. Y se cuela la campaña argentina con el tuit de elEconomista sobre Milei. La predicción de que el dato no implica victoria electoral de la izquierda se apoya en Ceuta y Melilla. Nada se resuelve: el hilo sigue partido entre los que quieren filtrar el censo y los que recuerdan que el sufragio universal no se toca sin cargarse la democracia.
El cálculo que nadie cierra
Un participante sostiene que
más de la mitad de esos votantes se beneficiarían de una bajada del IRPF. Otro apunta que
son las cigarras las que tienen el capital para consumir y que sin ellas la economía no se sostiene. Y un tercero sentencia que
el español es una cosa ruin que no tiene principio alguno pero de boquilla es muy digno. La pregunta de uno de los primeros mensajes sigue sin respuesta: «¿qué país es país para jóvenes?».