El hilo del SMI se enciende: del «informe oculto» al salario modal
La discusión sobre el SMI ha pegado un giro brusco en este tramo. Lo que empezó como un cruce de acusaciones sobre informes ocultos ha derivado en un debate sobre si el
salario mínimo se ha convertido en el
sueldo más habitual del país. Un participante lo resume sin anestesia: «El salario mínimo antes no lo cobraba casi nadie. Todo el mundo cobraba más. Desde que se puso en más de 1000 euros lo cobra el ciento y la madre». La afirmación ha encendido el hilo.
Qué se ha sabido
El detonante ha sido un mensaje que acusa de ocultar informes que, según quien lo escribe, demuestran que no se ha creado
empleo. La respuesta no se ha hecho esperar: otro forero exige datos concretos sobre esos supuestos informes y el tono sube. En medio del rifirrafe, se cuelan enlaces a
un informe que, según ese medio, Díaz quiso ocultar y que advierte de que la subida del SMI impidió la creación de 29.000 empleos y a
otro sobre un informe encargado por Trabajo al Banco de España.
Pero el foco se mueve rápido. Un participante aporta una noticia de hace dos días: el sector público sostiene el empleo, con
récord de 3,7 millones de empleados públicos. Según ese enlace, en el tercer trimestre el sector público creó más empleo que toda la economía junta, ya que el privado perdió 16.300 puestos. Y se añade otro titular: el sector público crea en el último año cuatro veces más empleos que entre 2021 y 2025.
Las cifras menudean. Alguien calcula que un sueldo del percentil 90% (unos
60.000 euros) se queda en
2.800 euros netos, y que uno de 100.000 euros rondaría los
4.500 euros netos. Otro participante sostiene que el IMV de una familia con tres hijos rondará los
1.900 euros en 2027. Y se repite el dato de que quien gana más de
45.000 euros está en el 10% más rico.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Por un lado, quienes defienden que la subida del SMI no ha hundido la economía y que el mantra de la derecha no se ha cumplido. Por otro, quienes sostienen lo contrario: que el SMI ha destruido empleo y que las estadísticas están falseadas por los fijos discontinuos y los trabajadores en formación. La discusión sobre el «informe oculto» queda en segundo plano cuando alguien lanza la pregunta clave: «¿Los parados discontinuos son parados? ¿Sí o no?». La respuesta irónica no se hace esperar: «Son parados de Schrödinger».
El choque más duro llega con el salario modal. Un forero afirma que el SMI se ha convertido en el salario más común y que eso es «el mejor indicador del fracaso político, social y económico de una sociedad». Frente a él, otro responde que la subida del SMI ha hecho que los que nunca cobraron el mínimo noten «el aliento de los que lo cobran en la nuca»: «igualados pero por abajo». La inflación se cuela en la ecuación: «Inflación al 5% tipos al 2.5% no se nota nada la subida oye...», suelta un participante con retintín.
La carga fiscal también entra en liza: «El IRPF salvaje hace que muchos al final cobren menos que el salario mínimo», afirma otro. Y hay quien lleva el debate al terreno político: «Si la economía va tan bien, ¿por qué Sanchinflas va a perder las elecciones de forma aplastante?».
Qué cambia respecto a antes
El asunto de los informes ocultos queda aparcado, pero no resuelto. La discusión se desplaza hacia el empleo público y el salario modal. La predicción de que la economía se hundiría con el SMI no se ha cumplido, según los defensores de la subida, pero los críticos contraatacan con el dato del empleo público: «mientras se tira de empleo público y deuda + impuestos... hasta que haga crack y dejen de financiarlo». La patronal no se ha pronunciado, según un forero, lo que para él invalida las quejas: «si no se quejan los patrones ni sus perros… ¿qué cojones hacéis quejándoos vosotros?».
El cálculo que descoloca
Un participante echa cuentas: con 3.000 euros limpios al mes, «como me descantille un poco o toque reparación del coche estoy rezando para que llegue el siguiente sueldo». Y remata: «Qué país más triste si eso es estar en el top 10%». La reflexión deja flotando la pregunta de qué es clase media y quién puede permitirse un imprevisto.