El hilo se parte entre los 32 y los 39 millones de españoles
El tramo arranca con una cifra que lo desordena todo. Un forero sostiene que los nacidos en España no son los
38,99 millones que publica el INE, sino
unos 30-32 millones. Su argumento: la natalidad cayó por debajo de 2,1 hijos por mujer ya en 1981, cuando España tenía 38 millones de habitantes, y en 1985 la tasa rondaba el 1,5. «A mí las cuentas de la IA me da que somos unos 30-32 mill. de españoles étnicos», escribe. Y añade que eso «se corresponde con lo que vemos todos en las calles».
Qué se ha sabido
El hilo se llena de cifras. Un participante calcula que casi todos los mayores de 60 años son españoles y que esa franja suma
17 millones de personas. De ahí deduce que para 2050, cuando «casi todos ya habrán muerto», España tendría
22 millones de habitantes. Ajustando al alza por abaratamiento de la vivienda y a la baja por la caída estructural de la fecundidad, deja la horquilla en
25 millones.
Otro forero responde al cálculo de los 32 millones con el argumento de la inercia demográfica y la esperanza de vida, y cita los datos oficiales del
censo del INE para sostener que la población nacida en España se sitúa en esos 38,99 millones. La discusión se atasca exactamente ahí: en si la inercia demográfica basta para explicar la diferencia entre la cifra teórica y la oficial.
En paralelo, alguien enlaza el
último dato del INE sobre población y otro participante reclama que se dejen de abrir hilos «mal calculados que no se corresponden con lo que ves por las calles». También se cita un estudio de la USPCEU sobre el declive demográfico, aunque el enlace no se discute en detalle. Un forero aporta que el agujero de las pensiones ha pasado de
22.000 a 45.000 millones de euros durante el gobierno actual, un dato que lanza sin fuente y que nadie verifica en el hilo.
Dónde está la bronca
El choque es entre dos formas de contar. Los que sostienen la cifra baja dicen que la caída de la natalidad desde 1981 hace imposible que queden 39 millones de nacidos en España, y que lo que se ve en la calle confirma su cálculo. Los que defienden la cifra oficial responden con inercia demográfica y esperanza de vida: la generación del baby boom sigue viva y sostiene el volumen. No hay acuerdo y nadie aporta el desglose que cerraría la discusión.
La bronca se extiende a la comparación con Polonia. Un forero dice que España y Polonia se parecen: «los 12 millones que les sacamos son los 12 millones de inmigrantes». Otro responde que Polonia «da auténtico gusto, a todos los niveles», pero avisa de que «les durará poco» y que ya se empieza a ver multiculturalidad. Un tercero sostiene que Polonia acabará «como España ahora dentro de 15-20 años».
Hay un momento en que el hilo se va por otro lado. Alguien pregunta cuántos lloraron con una película sobre el Holocausto y si eso tiene que ver con sentirse culpable por defender el propio país. Las respuestas van desde quien dice que no la ha visto porque es «propaganda lacrimógena» hasta quien bromea con que lloró por otra cosa. La discusión se enfría y vuelve a los datos.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es que la discusión ya no es solo sobre cuántos inmigrantes han llegado, sino sobre cuántos españoles quedan. La cifra de
32 millones entra en el hilo como un cálculo propio y obliga a los demás a responder con el dato del INE. El escenario a 2050 se concreta:
22 millones si se mantiene la mortalidad observada,
25 millones con ajustes de natalidad. Y aparece un asunto nuevo: la comparación con Polonia como espejo y como advertencia, con versiones opuestas sobre si va por delante o por detrás.
Una experiencia personal que se comenta
Un forero cuenta que fue con su hija a un centro comercial en un barrio del sur de Madrid, de viviendas nuevas de
300.000 euros la más barata, y que de cada diez personas que se cruzó en el pasillo principal, «6 o 7 fácilmente» no eran españolas. Otro describe un autobús en el que, según dice, era la única española entre unos 25 pasajeros. Son anécdotas que se usan en el hilo como prueba de que la cifra oficial no cuadra con lo que se ve.