Florida roja, Texas azul y el Senado en juego
La noche del 3 de noviembre de 2026 arranca con una paradoja que el hilo va desmenuzando mensaje a mensaje: los republicanos arrasan en Florida mientras pierden Texas y, según las apuestas, la Cámara de Representantes. Los primeros enlaces a Polymarket y a los datos de participación por condados marcan el tono de una conversación que se parte entre los que ven una debacle anunciada y los que aún esperan que el Senado se salve.
Qué se ha sabido
El primer mensaje enlaza a
las apuestas de Polymarket, que dan malos augurios para los republicanos. A eso se suma, según un participante, que la bolsa está en caída libre. Los datos de participación que se comparten a lo largo del hilo son concretos: en Florida, la ventaja republicana en el voto de este martes pasó de
21,5 puntos a las 7 de la mañana a 28 puntos desde las 11, según el seguimiento por condados de Florida’s Voice que reproduce un tuit. La comparación con 2024 que se pega es contundente: los republicanos suben del
47,2% al 53,1% y los demócratas caen del
27,2% al 24,8%. Solo
Broward, Leon y Gadsden se tiñen de azul. La primera sorpresa llega del Pacífico: los republicanos arrebatan la gobernación de Guam, territorio donde ya se votó por la diferencia horaria. Pero el mapa se tuerce al cerrar la costa Este: un forero sentencia «Guala. Perdida Tejas. Gobernador, senado, todo». Y añade: «Los Dems van a ganar el Congreso y probablemente el Senado». El motivo principal en las encuestas a pie de urna, según se comparte, es la economía: «El precio de las cosas». Se enlaza también
la jugada de Alaska con los dos Sullivan en la papeleta. Y un enlace a
la candidatura de un camionero libertario en Kentucky que, según un participante, tiene alguna remota posibilidad para el Congreso.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes. Por un lado, los que dan por hecha la derrota republicana y discuten sus causas. Un participante sostiene que el peor error no ha sido Irán, sino «dejar colgados a los venezolanos», y que eso llevará a la abstención de un electorado hispano decepcionado, no a un trasvase al Partido Demócrata. Otro lo atribuye todo a Irán: «se dejó convencer por israel con que iba a caer por su propio peso con sólo dejarse ver por allí y se empantanó, subiendo los precios del petróleo». La inflación, recuerdan, fue el motivo por el que se votó a Trump. Por otro lado, están los que creen que el Senado se retiene y que el Congreso estará «muy reñido»; uno de ellos pronostica que Vivek Ramaswamy gana Ohio. La discusión deriva hacia el papel de los medios y la propaganda: un forero afirma que, para los medios republicanos, los demócratas son «islamistas y terroristas», y para los demócratas todo es Trump, «el ogro de su cuento». La conclusión que lanza es que «en realidad no es sino una lucha por el poder». También hay choque sobre el futuro del trumpismo: uno vaticina «una nueva época calentita en America. La de la venganza woke-trans», y otro responde que el nacionalismo no es el objetivo de un liberal, sino «la igualdad de derechos de todo individuo». La conversación se cruza con tuits sobre Irán y sobre las declaraciones de Karoline Leavitt, que se pegan sin más comentario. Y aparece la nota de escepticismo institucional: un participante duda de que estas elecciones legislativas sirvan como contrapoder en repúblicas presidencialistas, y menciona Brasil, Chile y Colombia como ejemplos.
Qué cambia respecto a antes
Al principio del tramo, las apuestas y la caída de la bolsa anticipan una noche mala para Trump. La participación en Florida y Texas desmiente la temida 'blue wave': los republicanos van a votar en masa. Pero el giro llega con la caída de Texas, que un forero da por confirmada («Gobernador, senado, todo»). La predicción de que el Senado se retenía empieza a tambalearse. El asunto de Alaska, con los dos Sullivan, entra como la jugada más comentada. Y se cuela un debate nuevo: si el superpatriotismo basta para ganar elecciones o si el cosmopolitismo urbano tira hacia otro lado. La pregunta sobre qué queda del trumpismo como proyecto electoral más allá de Florida queda flotando, sin respuesta.